Misteriosa muerte de ex líder estudiantil mexicano acapara la atención pública
La súbita y misteriosa muerte de Florencio López, ex líder del Movimiento Estudiantil de 1968, atrapa hoy el interés de la opinión pública mexicana que se pregunta si se trata de un deceso natural o provocado.
El hallazgo el viernes último en un hotel capitalino del cuerpo sin vida de López, despertó sospechas aquí de que se tratara de un ajuste de cuentas por sus recientes declaraciones al semanario Proceso acerca de la necesidad de esclarecer una matanza perpetrada el 2 de octubre de 1968 y a la cual sobrevivió.
López, quien se desempeñaba como subdirector de la Vocacional número 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), se reconoció en la portada de Proceso el pasado 9 de diciembre, en una foto tomada por un lente anónimo durante los acontecimientos de hace 33 años y en la cual aparece golpeado y ensangrentado.
En el número siguiente de la publicación apareció una entrevista en la que el antiguo líder estudiantil de la Escuela Superior de Economía del IPN rememoraba los golpes e insultos provenientes de los miembros del paramilitar Batallón Olimpia, que reprimieron la manifestación pacífica de 1968 en la capitalina Plaza de Tlatelolco.
«Yo estaba en el centro de la tribuna. Cuando empezaron los disparos, me di la vuelta y, dando la espalda a la plaza, vi que el tercer piso del edificio Chihuahua se había llenado de gente que, después supe, era del Batallón Olimpia. Eran jóvenes como nosotros (…) todos traían un guante blanco», comentó.
La imagen del hombre, que el próximo 25 de diciembre cumpliría 55 años de edad, quedó nuevamente registrada el jueves último a las O5:20 hora local (11:20 GMT) por las cámaras de seguridad del hotel Museo a donde entró acompañado por una desconocida.
De acuerdo con testigos, citados este domingo por Proceso, el profesor preuniversitario se registró en el hotel con el nombre de Carlos López, pagó 180 pesos por una habitación sencilla y se encaminó hacia el elevador junto a una muchacha morena de una edad comprendida entre los 20 y 30 años y 1,60 metros de estatura.
Según la fuente, López llegó al hotel Museo procedente del café Montes, donde estuvo desde tarde en la noche hasta cerca de las 05:00, cuando salió junto con la mujer que se le había acercado unas dos horas antes, mientras él bebía cerveza.
El director del Servicio Médico Forense, José Ramón Fernández, aseguró que el cuerpo no presentaba huellas de violencia y que la causa de la muerte fue una congestión de vísceras, provocada por razones aún por determinar.
«¿De qué se trata?». Pregunta Proceso y prosigue: «¿Es efectivamente una muerte casual, como apuntan las primeras investigaciones? ¿O es un mensaje siniestro? ¿Por qué calla un gobierno que insiste en representar el cambio? ¿Por qué la indecisión ante las exigencias de un ajuste con el pasado?».
Una sociedad civil intrigada, otros sobrevivientes del 68 preocupados y la prensa ávida por publicar los resultados de las pesquisas sobre el caso matizan el acontecer dominical.
Proceso reclama un pronto esclarecimiento de la inesperada muerte de López y recuerda al presidente de México, Vicente Fox, y a los funcionarios de su gabinete que «el silencio es cómplice de la impunidad». *
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