El Opus Dei tendrá su santo en 2002

La más influyente organización católica del mundo, el Opus Dei, con cerca de 80.000 miembros, muchos de ellos en América Latina, tendrá a su fundador, el español Josemaría Escrivá de Balaguer, santificado en el 2002.

El Papa Juan Pablo II firmó este jueves el decreto que reconoce la autenticidad del milagro que se le atribuye, última etapa del largo proceso que la Iglesia Católica exige para canonizarlo.

La fecha de la canonización no fue divulgada, pero no se excluye que el sumo pontífice celebre una ceremonia única en el curso de la cual proclame no sólo a Escrivá de Balaguer, sino también al indígena mexicano Juan Diego y al sacerdote italiano Padre Pío, a los que también el Papa les reconoció este jueves haber intercedido en un milagro.

Una comisión vaticana, formada por médicos y teólogos, examinó los milagros de cada uno de los candidatos, que deben corresponder a un hecho científicamente inexplicable, como una curación instantanea, perfecta y duradera, en general la de una enfermedad incurable o muy difícil.

El Papa reconoció como auténtico el milagro realizado por intermedio de Escrivá de Balaguer, quien curó en forma instantanea en 1992 al radiólogo español Mario Nevado Rey, quien sufría de una grave enfermedad provocada por su actividad profesional.

Para la Congregación para la Causa de los Santos la curación del médico es un hecho «científicamente inexplicable».

Escrivá de Balaguer, nacido en Barbastro (España) en 1902 y fallecido en Roma en 1975, fundó el poderoso Opus Dei en 1928, consiguiendo unos 80.000 adeptos en todo el mundo y en particular en América Latina, donde cerca de 30.000 personas simpatizan con sus principios conservadores.

La beatificación el 17 de mayo de 1992 del fundador de la organizción religiosa, provocó no pocas polémicas, no sólo por la rapidez de la causa, que demoró 11 años en vez de los 20 ó más de la mayor parte, sino también por un supuesto «antisemistismo» del candadito –desmentido por sus seguidores–, cuyo movimiento creció en España durante el franquismo. Juan Pablo II (del que se dice fue a rezar sobre la tumba de Escrivá de Balaguer en Roma pocos días antes de ser elegido en 1978) siente simpatía por el Opus Dei, a la que elevó al inicio de su pontificado al grado de «prelatura pesonal», igualándola a una diócesis con todo el poder decisional que eso significa.

Igualmente nombró como su portavoz oficial al español Joaquín Navarro Valls, miembro del Opus Dei, quien es el jefe de prensa de la Santa Sede desde hace unos veinte años. El mensaje central de la entidad, que no es una orden religiosa, aunque forman parte de ella 1.600 sacerdotes, entre ellos el cardenal peruano y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, es «buscar la santidad a través de esfuerzo y el trabajo personal».

Según el portavoz del Opus Dei en Italia, Giuseppe Corigliano, «las enseñanzas de Escrivá son muy actuales, sobre todo ahora que se habla de la democratización de la Iglesia. La verdadera democratización es llegar la santidad: todos pueden y deben aspirar a ella, una enorme revolución».

Fue reconocido igualmente uno de los tantos milagros que se le atribuye en Italia a Padre Pío de Pietrelcina, (1887–1968), el capuchino que se dedicó a servir a los enfermos y al que muchos recuerdan por sus estigmas en las manos y pies.

Beatificado en 1999 por Juan Pablo II en el curso de una ceremonia multitudinaria, su camino hacia el altar de los santos ha sido también uno de los más cortos de la historia de la Iglesia. *

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