Vía abierta a canonización de Escrivá de Balaguer, del Padre Pío y de Juan Diego
Los decretos reconocen como auténticos tres milagros atribuidos a la intervención, tras su muerte, de los tres candidatos a la canonización y constituyen la última etapa del proceso que la Iglesia católica exige para canonizarlos.
Las fechas en que el Sumo Pontífice los proclamará oficialmente santos no fueron divulgadas, y no se excluye que el Papa lo haga en el curso de una única ceremonia.
El indígena mexicano, que fue beatificado el 6 de mayo de 1990 por el papa Juan Pablo II en Ciudad de México, intercedió ese mismo día para salvar a un joven de 19 años, quien intentó suicidarse lanzándose de un apartamento de un segundo piso de la capital mexicana.
El caso, que ha sido sustentado con radiografías del cráneo completamente fracturado y del posterior proceso inexplicable de solidificación, con testimonios de médicos, parientes y exámenes, «sobrepasa las leyes naturales», según contó a AFP el «postulador» (abogado) de la causa, Eduardo Chávez Sánchez.
Escrivá de Balaguer, nacido en Barbastro (España) en 1902 y fallecido en Roma en 1975, fundó el influyente Opus Dei en 1928, consiguiendo unos 80.000 adeptos en todo el mundo y en particular en América Latina.
Juan Pablo II le reconoció este jueves como auténtico el milagro de haber curado en 1992 en forma instantánea e inexplicable a un médico radiólogo español que sufría una grave enfermedad desarrollada a causa de su actividad profesional.
Fue reconocido igualmente uno de los tantos milagros que se le atribuyen en Italia a Padre Pío (1887-1968), el capuchino que se dedicó a servir a los enfermos y que muchos recuerdan por sus estigmas en las manos y pies.
Beatificado en 1999 por Juan Pablo II en el curso de una ceremonia multitudinaria, su camino hacia el altar de los santos ha sido uno de los más cortos de la historia de la Iglesia. *
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