Llega a Afganistán contingente de británicos para fuerza multinacional
Un contingente de 53 Royal Marines británicos, que prefigura la llegada de una fuerza multinacional, llegó el jueves por la noche a Bagram (50 km al norte de Kabul), mientras en Nueva York el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad el despliegue de esa fuerza.
«Es la primera etapa de la ISAF (fuerza internacional de asistencia y seguridad). Estamos aquí para comenzar a proporcionar seguridad y asistencia», declaró el comandante Matt Jones, que dirige ese contingente.
«Ayudaremos al asentamiento del nuevo gobierno interino, y estaremos presentes en la inauguración» que debe entrar en funciones en Kabul el próximo sábado, agregó.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el jueves por unanimidad una resolución que precisó el mandato de esa fuerza de seguridad, que se desplegará en Kabul y sus alrededores durante seis meses.
Los quince miembros del Consejo votaron en pocos minutos esta resolución presentada por el Reino Unido y Francia. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, asistió a la votación.
La fuerza, que será dirigida durante tres meses por el Reino Unido, estará integrada por entre 3.000 y 5.000 hombres, esencialmente de países europeos miembros de la OTAN, según fuentes diplomáticas.
La resolución fue incluida en el capítulo VII de la Carta, lo que permitirá a los soldados internacionales hacer uso de la fuerza para cumplir con su mandato.
Mientras la normalización política en Afganistán avanza a buen ritmo, los norteamericanos siguen persiguiendo al jefe islamita Osama bin Laden y a los cabecillas de su red Al Qaeda, que no fueron encontrados después de la caída de su último refugio en Afganistán, las montañas de Tora Bora (este).
La atención de Estados Unidos se centra en los centenares de voluntarios islamitas extranjeros capturados en Afganistán o en Pakistán, y que podrían dar pistas.
El presidente norteamericano, George W. Bush, anunció el jueves nuevas medidas contra la financiación de organizaciones vinculadas al terrorismo, anunció la Casa Blanca.
Esa declaración marcará los cien días del inicio de la guerra contra el terrorismo.
Desde los atentados del 11 de septiembre, Estados unidos pidió a sus aliados que tomaran medidas contra más de sesenta organizaciones e individuos, vinculados a la financiación de redes terroristas.
A primeros de diciembre Bush amplió esas medidas a dos instituciones que apoyaban a la organización palestina Hamas.
A cuarenta y ocho horas de la instalación del primer gobierno de la era postalibán, dirigido por el realista pashtún Hamid Karzai, la Alianza del Norte decidió prohibir que se lleven armas en la capital.
Desde la huida de los talibanes de Kabul, el 12 de noviembre, combatientes armados hasta los dientes circulaban por las calles en blindados o en camiones erizados de baterías antiaéreas, provocando un creciente clima de inseguridad entre los kabulíes.
«La comisión de seguridad decretó que nadie pueda desplazarse armado por las calles», anunció el jueves un portavoz del Ministerio de Defensa. A todos los combatientes armados, con la excepción de miembros de ciertos cuerpos específicos y de los policías, se les «pidió que abandonen inmediatamente las calles de Kabul», y que «regresen a los cuarteles».
La «comisión de seguridad» la componen representantes del Ministerio del Interior, de los servicios de inteligencia y del Ministerio de Defensa, los ministerios claves que controla la Alianza del Norte, la coalición que expulsó a los talibanes. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad