Muerte de niño mina proceso de paz con las FARC
Los más caracterizados voceros de los diversos estamentos expresaron su indignación en declaraciones a los medios de comunicación, llegando incluso a calificar de «talibanes» a los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), como lo señaló el arzobispo de la ciudad de Cali (470 km al suroeste de Bogotá), monseñor Isaías Duarte.
«Las FARC dieron grandes muestras de insensibilidad en este caso y no quisieron ceder un solo centímetro», agregó Duarte.
Personas de todas las clases sociales salieron ayer miércoles a las calles de la ciudad de Buga (430 km al suroeste de Bogotá), donde el martes falleció Andrés Felipe, para rechazar la actitud del grupo guerrillero, que fue definida de «insensible» e «ignominiosa», por el candidato presidencial por el partido Liberal, Horacio Serpa.
El ministro del Interior, Armando Estrada, aseguró que con este hecho las FARC –que llevan a cabo desde enero de 1999 un proceso de paz con el gobierno de Pastrana– demostraron que «tienen corazón de piedra, que son inconmovibles y que fueron sordas ante el clamor de todos los colombianos y del mundo para que dejaran en libertad al cabo Pérez».
Estrada puntualizó que «la actitud de las FARC causa una gran preocupación entre los colombianos».
El defensor del Pueblo (ombudsman) aseguró que «fue imposible lograr un acto mínimo de humanidad por parte de las FARC, que le permitiera pasar sus últimos días con su padre», y agregó que «es una muestra de la deshumanización a la que ha llegado el conflicto colombiano».
El alto comisionado para la paz del gobierno, Camilo Gómez, se limitó a expresar que «las FARC les fallaron a Andrés Felipe y a Colombia», y agregó que «con actitudes como la de no liberar al cabo de la Policía muestran que cada vez están más alejados de los sentimientos de todos los colombianos».
Andrés Felipe, de 12 años de edad, víctima del cáncer, clamó durante los últimos días de su vida para que el grupo rebelde dejara en libertad a su padre, con el fin de abrazarlo por última vez, luego de que se perdieran las esperanzas de que éste pudiera facilitarle uno de sus pulmones para realizarle un trasplante.
Incluso el papa Juan Pablo II abogó por la libertad del policía, pero el líder del grupo guerrillero, Manuel Marulanda (alias ‘Tirofijo’), se negó a ello, e incluso llegó a pedir que el niño fuera trasladado hasta la zona desmilitarizada de 42.000 km2 al sur de Colombia, en poder de esa organización, para que sus médicos constataran la salud del menor.
Los medios de comunicación recordaron que hace algunos años, las FARC –la principal guerrilla del país con unos 16.500 combatientes– asesinaron a seis menores de edad que colaboraban en la organización de una competencia deportiva. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad