En las cavernas de Tora Bora
Los mujaidines de las fuerzas locales afganas, encuadrados por efectivos de las fuerzas especiales norteamericanas estaban muy ocupados este miércoles en vaciar la caverna, uno de los depósitos de municiones que abandonaron en su huida los elementos del grupo Al Qaeda, la red del extremista Osama bin Laden.
El ruido de las cajas metálicas arrojadas por la pendiente resuena en el desfiladero del monte Meelawa, en la región de Tora Bora.
Hasta hace pocos días, los voluntarios extranjeros, árabes y chechenos que formaban la gran mayoría de los efectivos de Al Qaeda dominaban la zona de muy difícil acceso de las Montañas Blancas, en el este de Afganistán.
Pero los fieles de bin Laden, acosados día y noche por los bombarderos B-52 y los cazas norteamericanos, asediados por los mujaidines afganos, tuvieron que ceder.
Por lo menos se registraron 200 muertos pero muchos combatientes huyeron al sur de las montañas hacia Pakistán.
En la actualidad son los mujaidines quienes están en el lugar.
Instalados en el puesto de comando de adobe que domina el sector, se esfuerzan en prohibir a los periodistas el acceso a la zona, oficialmente por razones de seguridad.
De hecho es para impedir ver qué escudriñan las fuerzas especiales estadounidenses en el sector, sin duda obtener más indicios sobre Osama bin Laden, presunto responsable de los atentados terroristas del 11 de setiembre en Estados Unidos.
Dos vehículos todo terreno de las fuerzas norteamericanas siguen el miércoles cerca del río, como la víspera.
La caverna en sí tiene cuatro metros de ancho, dos de profundidad y dos de altura.
Está atiborrada hasta el techo de miles de cajas de municiones con inscripciones en chino y contienen toneladas de obuses calibre 12,7 mm, utilizables en disparos antiaéreos o terrestres.
En el flanco de la montaña, no lejos de allí, otra caverna más grande repleta de municiones del mismo tipo.
En la montaña son visibles otras aberturas similares.
La construcción de tales refugios ha necesitado indudablemente importantes trabajos.
Los resultados de los mismos muestran que tras dos semanas de ataques aéreos los depósitos de municiones siguen intactos mientras que un centro de entrenamiento de Al Qaeda, a pocos metros de allí, fue destruido por completo por las bombas norteamericanas.
Testimonios que no han sido verificados dicen que en las cimas de las montañas bin Laden contaría con cavernas gigantes equipadas incluso con electricidad y aire acondicionado.
Serán necesarios días y días para saber si se trata tan solo de una leyenda. *
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