Murió niño colombiano con cáncer cuyo padre está secuestrado por las FARC
El niño colombiano Andrés Felipe Pérez, cuyo padre se halla en poder de la guerrilla de las FARC y por cuya liberación habían clamado desde el papa Juan Pablo II hasta líderes nacionales, falleció de cáncer ayer martes sin poder cumplir con su último deseo de hablar con su progenitor, informaron fuentes médicas.
Convertido en el símbolo de la lucha contra el secuestro en un país azotado por un sangriento conflicto guerrillero, el niño falleció en su vivienda de la localidad de Buga (450 km al suroeste de Bogotá) debido a una falla cardio-pulmonar.
Andrés Felipe Pérez (12 años) había clamado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) para que liberaran a su padre, el suboficial de la Policía Nacional José Pérez, a fin de poderlo ver antes de morir.
El suboficial se halla secuestrado desde hace 22 meses.
De acuerdo con el jefe de la Policía de Buga, el capitán Juan Meneses, el niño expresó el lunes un último deseo de hablar con su padre.
«Si mi papá lo llama a su teléfono celular, por favor me lo pasa que quiero escucharlo», señaló el menor agonizante al jefe policial.
La abuela de Andrés Felipe Pérez, Soledad Ruiz, lamentó ayeer martes «la dureza y la falta de corazón de las FARC», al negarse a liberar al suboficial.
«Este grupo guerrillero no oyó los clamores del niño ni de los otros colombianos. No se compadeció del dolor ajeno. Las FARC y el Gobierno sabían que mi nieto estaba muy mal de salud y no se compadecieron de nosotros», enfatizó la mujer en declaraciones a los periodistas. Las FARC, comprometidas en un esquema de paz con el gobierno, propuso que el suboficial fuera canjeado por un guerrillero preso que también se halla en malas condiciones de salud, pero el gobierno del presidente Andrés Pastrana rechazó enfáticamente esa iniciativa. El ministro del Interior, Armando Estrada, lamentó a nombre del gobierno el desenlace del caso del menor y acusó a las FARC de ser un «grupo guerrerista, que no tiene compasión y piedad». «La guerrilla no perdía nada con la liberación del padre de Andrés Felipe, pero se manifestaron ante el país con un corazón de piedra», dijo Estrada a los periodistas. *
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