La Justicia brasileña rechazó el pedido de extradición de Paraguay

El ex golpista Lino Oviedo recuperó la libertad

Oviedo está acusado de ser el autor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis Argaña y de la masacre de siete manifestantes en marzo de 1999, y tiene pendiente de cumplimiento una condena de diez años de prisión y pérdida de su grado militar por una intentona golpista en 1996.

Jaime Bestard, secretario general de la Presidencia de la República, dijo ayer que el presidente Luis González Macchi dio orden de que en caso de que Oviedo ingrese al Paraguay, «sea detenido inmediatamente» para cumplir con los citados procesos judiciales.

Rechazó lo afirmado por los partidarios del ex militar de que el mismo carece actualmente de impedimentos jurídicos y que será el candidato presidencial por el movimiento Unión Nacional de Colorados Eticos (UNACE) en el 2003.

«Eso es una ficción que crean porque absolutamente no se compadece con la realidad», expresó tras una reunión que el presidente mantuvo sobre el tema con sus principales ministros y colaboradores.

El ministro del Interior, Julio Fanego, calificó el fallo del tribunal brasileño como «bastante pesadito, bastante desagradable», y agregó que el gobierno paraguayo esperaba la extradición del ex militar.

Agregó que ahora que Oviedo recuperó su libertad en Brasil «puede ingresar libremente al Paraguay», aunque aclaró que en ese caso será inmediatamente detenido tanto para cumplir la sentencia de diez años como para ser juzgado por los delitos que le imputan actualmente.

Por su parte, el fiscal general del Estado, Oscar Latorre, dijo que el fallo del STF del Brasil, por sus argumentos «absolutamente rebuscados», puede considerarse como «una falta de respeto a la administración de justicia paraguaya».

Rechazó categóricamente puntos concretos del fallo, como otros mentores, autores o cómplices del asesinato de Argaña están hoy libres en Paraguay, siendo Oviedo el único con orden de prisión, lo que revelaría la motivación política contra el ex militar.

«Yo digo que esto es una falacia», expresó el fiscal, señalando que el hecho de que algunos procesados hayan sido sobreseídos en la causa o recuperado su libertad, eso no demuestra la inocencia de Oviedo ni la presunta motivación política.

«Aquí hay otras motivaciones, evidentemente», señaló en referencia al rechazo de la extradición.

Latorre rechazó también la argumentación de los abogados y partidarios de Oviedo de que la sentencia de 10 años de prisión es nula porque fue dictada por un supuesto tribunal especial, prohibida por la Constitución.

Al respecto señaló que dicha sentencia –dictada por un Tribunal Militar Extraordinario– está firme y ejecutoriada ya que fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia e incluso por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que la revisó a pedido de Oviedo.

«De manera que especular si existe o no una sentencia de diez años y si ella debe ser o no cumplida, es un argumento propio de la defensa que hay que respetar, pero me gustaría un poco más de imaginación en ese sentido», sostuvo.

La familia del asesinado vicepresidente paraguayo Luis Argaña sigue creyendo que Lino Oviedo es el principal responsable de su muerte y luchará para evitar que el ex general vuelva al ruedo político en su país tras la decisión ayer de la Justicia brasileña de dejarlo en libertad.

Jesús Argaña, secretario privado del actual presidente Luis González Macchi y uno de los hijos del político asesinado, dijo ayer a una radio que «hay demasiadas evidencias» en contra de Oviedo y que para ellos «no hay dudas» de su responsabilidad en el magnicidio, ocurrido en marzo de 1999.

Su hermano Félix Argaña dijo por su parte que «tarde o temprano (Oviedo) tendrá que enfrentarse a la justicia de nuestro país, eso es seguro», aludiendo a la negativa de los jueces brasileños de conceder la extradición solicitada desde Paraguay.

«Queremos simplemente que se haga justicia», agregó.

Nelson, otro de los hermanos Argaña y ex ministro de Defensa, aludió esta semana en declaraciones que causaron alguna polémica a la necesidad de perdonar a quienes han delinquido, incluso a los que mataron «a un hombre tan bueno como el doctor Luis María Argaña». *

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