Cavallo quiere un presupuesto recesivo
ISIDORO GILBERT
La reducción costará sangre, sudor y lágrimas a los argentinos. Se prevé para 2002 gastar 39.597,9 millones de dólares, 9.200 millones menos frente a los 48.791,5 millones oblados este año.
Todo está pegado con hilvanes. Esa reducción se desdobla en una baja de la cuenta de intereses de la deuda pública de 5.192 millones y de los gastos corrientes de 4.001 millones, con lo que el Presupuesto concluiría con «déficit cero».
De las cifras generales, surge que el proyecto admite que los ingresos impositivos y de la Seguridad Social tendrán una caída del 3,8%, equivalente a 1.550 millones. Esto significa que la estimación oficial es que la economía volvería a caer durante el año próximo. Ayer el FMI pronosticó para la Argentina un cuarto año consecutivo de recesión. La reducción en el gasto primario se lograría por la aplicación durante todo el año próximo del recorte del 13% en sueldos estatales y jubilaciones que en 2001 se aplicó entre agosto y diciembre. Sin embargo, la «anualización» de la poda de los haberes sumaría unos 3.000 millones, por lo que el proyecto contemplaría otros recortes en los gastos que el ministro no explicitó pero afectarían los ingresos de los docentes y los recursos de la seguridad social, entre otras podas.
Pero todo depende de dos factores para que las rebanadas no sean más crueles aún. Uno, la recaudación impositiva que en los últimos meses no ha hecho otra cosa que descender. La otra, a cuanto realmente alcanzará la parte faltante de la renegociación de la deuda externa: de acuerdo a la versión final del proyecto, en 2002 la Argentina pagaría por los intereses de la deuda 5.488 millones de dólares, frente a los más de 12 mil millones pagados este año.
Cálculos discutibles
Estos números sugieren que la tasa de interés promedio que pagaría la Argentina por la deuda pública nacional sería del 3,8%. Pero como ya hubo un canje de la deuda por unos 50.000 millones de dólares al 7%, para que den las cifras del proyecto, el interés del segundo tramo del canje no debería ser superior al 2%, un porcentaje que hasta ahora nunca figuró en los planes oficiales. Y que finalmente deberían acordar los acreedores.
El gobierno aspira tener aprobado el Presupuesto lo antes posible para que el Fondo apruebe el desembolso de los 1.260 millones de dólares. Y que si en el segundo tramo del canje, que puede demorar unos 90 días, la tasa de interés que se acuerde con los acreedores resulta superior, a través de la ley de déficit cero Economía tiene las atribuciones para aumentar el recorte de los haberes o anular el aguinaldo. Este asunto puede hacer arder Troya.
Hasta ayer no estaba todavía integrada la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja, porque los radicales no nominaron a sus integrantes.
Será presidida como todas las comisiones claves, por el peronismo. Su nuevo titular, Jorge Matzkin, dudó que la ley de las leyes pudiera ser aprobada este año como lo pidió el jefe del gabinete, Crhystian Colombo, al llevar personalmente el proyecto de los gastos e ingresos a la clamara de diputados, para realzar la importancia que le da al tema el Ejecutivo.
Nuevos actores
El peronismo no tiene una sola lectura sobre este asunto clave. Los menemistas, minoría en las dos cámaras, parecían dispuestos a acordar el proyecto, como base para otros entendimientos con de la Rúa, pero Carlos Menem ayer cambió de opinión. Tal vez por el hostil clima partidario. Los gobernadores de las provincias más importantes, ahogadas por la escasez de recursos y enfrentando posibles conmociones sociales, como el asalto a hipermercados, ahora que llegan las fiestas, querrían negociar pero no es fácil.
Es que la mayoría de los diputados justicialistas han optado por preparar un contra proyecto, que pretende ser impulsor de la producción, pero no se han dato detalles sobre el particular.
La reducción de gastos no tiene precedentes y le dan al proyecto la impronta de recesivo, con tal de llegar al déficit cero y mantener la convertibilidad. Pese a ello, cada vez son más amplias las franjas de dolarización, que para la mayoría de los argentinos, no es solución.
Al descontento de los más desamparados por medio de presiones sobre los hipermercados, se suman las protestas de comerciantes, hartos de perder dinero. Ayer ocurrió lo insólito.
Empresarios algo más que pymes se concentraron frente a la Cancillería para protestar por las importaciones de calzados, muebles y otros productos, especialmente desde Brasil, que carcomen las bases de la industria local.
Y hubo choques con la policía. Es el contexto, junto a la desocupación y recesión récord, en que debe discutirse el presupuesto asfixiante. *
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