Situación confusa en Tora Bora, pero Osama bin Laden no aparece

Kabul negocia una fuerza de paz

El Pentágono afirmó este martes que los bombardeos norteamericanos se reanudaron «con tanta fuerza como ayer» sobre esa zona montañosa en el este de Afganistán, donde aún podrían ocultarse eventuales combatientes de la red Al Qaeda de Bin Laden.

Pero corresponsales de la AFP en el lugar no señalaron ningún ataque aéreo desde el lunes en las montañas de Tora Bora. El multimillonario de origen saudita, por cuya cabeza Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por ser el presunto instigador de los atentados del 11 de septiembre, sigue en paradero desconocido.

Hazrat Ali, uno de los tres comandantes de la Shura (consejo) de la Alianza del Este que participaron en la batalla de Tora Bora, declaró a la agencia de prensa Afhghan Islamic Press (AIP) que su misión en la región había terminado.

«Hoy, nuestras fuerzas concluyeron sus operaciones en Tora Bora», dijo. «No hemos recibido ninguna información acerca de que combatientes de Al Qaeda estén escondidos en esta región. Hemos cumplido nuestra tarea», añadió.

Al parecer, la caza de Bin Laden y sus hombres en Tora Bora estaría siendo ahora realizada por las fuerzas especiales occidentales, en particular norteamericanas y británicas, cuya presencia podía ser vista este martes en las Montañas Blancas.

El Pentágono desmintió que dos aviones norteamericanos hayan sido blanco de misiles en el sur de Afganistán.

Un portavoz de los marines norteamericanos en Kandahar (sudeste) había anunciado en la mañana que dos aviones de transporte militar C-130 debieron recurrir a cohetes de fósforo para alejar los misiles tierra-aire.

«En realidad no fueron disparos de misiles sino disparos de afganos para celebrar (la victoria) que erróneamente fueron tomados por disparos enemigos», declaró un portavoz del Pentágono, Richard McGraw, precisando que se trataba de armas de pequeño calibre.

En todo caso, ese incidente fue tomado muy en serio pues en la época de la lucha contra la ocupación soviética en Afganistán (1979–89), Estados Unidos suministró misiles tierra–aire Stinger a los muyaidines afganos.

En Bruselas, el secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, declaró este martes que la campaña militar en Afganistán ingresa en una «etapa peligrosa» y sólo concluirá con «la captura de uno o dos líderes terroristas».

«Ello tomará tiempo», dijo Rumsfeld a sus homólogos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), prometiendo además «consecuencias devastadoras» a los países que apoyen el terrorismo.

En Kabul, las difíciles negociaciones sobre la instalación de una fuerza multinacional de seguridad bajo mandato de la ONU avanzaron este martes, luego de que el ministerio afgano de Defensa aceptara el principio del despliegue de una fuerza de 5.000 hombres.

Pero aún persiste un desacuerdo sobre la misión de esa fuerza contemplada en los acuerdos interafganos de Bonn del 5 de diciembre pasado, bajo la égida de la ONU.

«Se pusieron de acuerdo en al menos 5.000 soldados para mantenimiento de la paz, pero aún no firmaron nada», declaró Barnab Salihi, uno de los responsables del ministerio afgano de Defensa a cargo del general Mohammad Qasim Fahim.

«El problema ya no es el tamaño de la fuerza, sino su misión y donde tendrá su base», añadió Gulbuddin, otro responsable.

Declaró que la fuerza podría ser desplegada en Kabul, en las principales carreteras alrededor de la capital, en la base aérea de Bagram (50 km al norte de Kabul), en Mazar i Sharif (norte) y en Kandahar (sudeste).

Una avanzada de esa fuerza, que será dirigida por Gran Bretaña, llegará el sábado, día en que asumirá sus funciones el gobierno interino de Hamid Karzai, designado por los acuerdos de Bonn.

Esta semana, quizás el martes, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto adoptar una resolución sobre el mandato de esa fuerza internacional.

Pero la votación podría verse atrasada por un diferendo entre Alemania y Gran Bretaña. El diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), citando fuentes diplomáticas en Nueva York y Berlín, indica en su edición de este martes que los gobiernos alemanes y británicos no estaban de acuerdo sobre la estructura de comandancia de esta fuerza.

Los alemanes temen que los británicos se retiren de Afganistán una vez que lo haga el Ejército norteamericano. Berlín considera que las dos operaciones militares deben estar diferenciadas claramente.

La captura de Bin Laden «muerto o vivo» sigue siendo el objetivo prioritario de la campaña militar norteamericana en Afganistán, como lo recordó el lunes el presidente estadounidense George W. Bush.

«Se está escapando. Cree que puede ocultarse, pero no es así», declaró Bush. «Ello (su captura) puede suceder mañana o en un año, pero será llevado ante la justicia», añadió.

Su aliado, el molá Mohammad Omar, jefe supremo de los talibanes, habría sido localizado en una región montañosa en el sur de Afganistán.

Estados Unidos ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por cualquier información que permita la captura del molá Omar.

El nuevo gobernador de Kandahar, Gul Agha, declaró este martes a la BBC que había enviado fuerzas a la localidad de Baghran, en la provincia de Helmand, a unos 160 km al noroeste de Kandahar, donde se habrían escondido el molá Omar y unos 500 de sus seguidores.

Unos 15 prisioneros capturados por las fuerzas anti-talibanes en el norte de Afganistán fueron confiados a Estados Unidos y están siendo trasladados a Kandahar, indicó el Pentágono. Ocho agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) estadounidense, llegaron a la ciudad para participar en los interrogatorios.

La caza de Bin Laden y sus voluntarios islámicos –en su mayoría árabes y chechenos– también se extendió a Pakistán, donde los talibanes gozaban, hasta hace poco, de apoyo, y en Yemen, de donde es oriunda una parte de la familia de Bin Laden.

Unidades del Ejército y de la policía yemenitas, apoyados por helicópteros, bombardearon este martes el poblado de Al Hossun (este de Yemen), donde se habrían refugiado presuntos miembros del Al Qaeda, causando 12 muertos y varios heridos en ambos bandos, según un primer balance.

Junto con Irak, Somalia y Sudán, Yemen forma parte de los blancos en potencia de la lucha anti-terrorista lanzada por Estados Unidos y sus aliados, al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, que causaron 3.251 muertos y desaparecidos.

Según el canal de televisión estadounidense ABC, Estados Unidos envió fuerzas especiales a Pakistán para ayudar en la coordinación de la búsqueda de Bin Laden.

Además, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) cuenta con agentes en los centros de detención paquistaníes, para participar en los interrogatorios de los prisioneros.*

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