El Plan Colombia en el Encuentro de La Habana

El Plan Colombia fue uno de los grandes temas abordados en el X Encuentro del Foro de São Paulo, en la medida que allí desfilaron los candentes problemas de América Latina (ver nuestras notas de los días 14, 15 y 16). La delegación colombiana al evento era de las más numerosas, 31 en total. La integraban: el dirigente sindical hoy candidato presidencial del Frente Social y Político, Luis Eduardo (Lucho) Garzón; nueve delegados de las FARC y siete del ELN; una representación del PC colombiano encabezada por el antropólogo Jaime Caycedo, candidato al Senado; delegaciones de Unidad Democrática, Presentes por el Socialismo, PC-ML y otros grupos. Varios de sus integrantes intervinieron activamente en el debate, exponiendo opiniones matizadas y con aspectos polémicos entre ellas (como sucedió en reuniones anteriores). En las paredes de la sala de sesiones estaban las insignias de las FARC (curiosamente, al lado de las del Frente Amplio) y las del ELN.

El Plan en la estrategia norteamericana

La declaración final del X Encuentro acordada por consenso tras una discusión prolongada, paciente, respetuosa de cada una de las concepciones expresadas, aborda el Plan Colombia en seguida de fijar posición sobre los temas mundiales de la guerra y el terrorismo. Y lo inserta en el cuadro de la estrategia norteamericana, «intervencionista en lo militar y neocolonial en lo económico e institucional». Se destaca el papel de las bases militares que cercan la región, tema evocado por varios oradores, tal la base de Manta en el Pacífico ecuatoriano. Se dice que la actual estrategia del Gobierno de Bush «se complementa con la presencia de las bases militares norteamericanas, cuyas actividades contribuyen a sostener las políticas económicas y sociales de los países donde se han convertido en ejércitos de ocupación y desde donde apoyan acciones de contrainsurgencia y represión. Se erigen así en una constante amenaza para los regímenes que defienden proyectos políticos contrarios a los intereses del imperialismo».

Dentro de esa estrategia integral de dominación, precisa el documento final, se pretende presentar el Plan Colombia, su extensión en forma de Iniciativa Regional Andina, y el Plan Puebla-Panamá (PPP) como proyectos de desarrollo y humanitarios, cuando su trasfondo real es «el control y apropiación de los recursos estratégicos, energéticos y de biodiversidad». La dolarización de las economías regionales (caso de Ecuador y El Salvador) sirve a esos objetivos. El X Encuentro reafirmó su apoyo a la salida política de los conflictos armados en la región. Estaba presente el hecho de que las últimas reuniones entre delegados del Gobierno de Pastrana y del ELN se habían realizado en territorio cubano.

Peligros agravados

El examen multifacético del tema elevado a la categoría continental y regional tuvo en cuenta el agravamiento persistente de la situación en Colombia. Durante el Encuentro llegó la noticia del asesinato de otro destacado dirigente sindical, Aury Sará Marrugo, de la USO de Cartagena, fusilado por los paramilitares luego de torturarlo. Es uno más de una larga serie. Los «paracos» (que son en gran parte militares disfrazados, como se ha probado) anunciaron planes de exterminio de líderes sindicales y de izquierda (entre ellos Lucho Garzón, Wilson Borja –que ya escapó por milagro de un atentado–, la educadora Gloria Inés Ramírez, Carlos Lozano). Las amenazas arreciaron desde que el archicriminal Carlos Castaño, jefe de las AUC promocionado a todo tren por la cadena RCN, lanzó un libro en el cual se ufana de sus crímenes y deja al descubierto sus estrechos vínculos con las Fuerzas Armadas.

Hoy día varios oficiales están enjuiciados como autores materiales de asesinatos gestados en connivencia con Castaño y con sectores de la oligarquía, como es el caso del dirigente comunista Manuel Cepeda, ex director del periódico Voz.

El 13 de diciembre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA dio el alerta sobre la extensión y profundización de los nexos del paramilitarismo con las Fuerzas Armadas y volvió a exigir del Gobierno acciones concretas. Desde sectores del movimiento obrero se denuncia que «a los sectores más combativos del sindicalismo se les quiere aniquilar para poder imponer los procesos de privatización y desregulación laboral». Véase como todo se va uniendo.

Presencia militar extranjera

Pero hay más. En «El Tiempo» de Bogotá del 28 de noviembre se lee: «Quien quiera protección del ejército en sus fincas, negocios o demás bienes podrá hacer aportes a un fondo privado que creará el Gobierno, dentro de la nueva estrategia integral contra el terrorismo que ayer fue presentada por el Gobierno y la cúpula militar al Congreso». Es la extrapolación del pretexto «antiterrorista» emanado de Washington.

En esa onda el candidato presidencial Alvaro Uribe está pidiendo la intervención militar extranjera en Colombia, derecho viejo. En el Encuentro, Caycedo señaló que la amenaza inmediata es la escalada militar directa, de EEUU, o disfrazada de intervención colectiva. *

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