Contra el terrorismo y contra la guerra, por una globalización antineoliberal frente al ALCA
Mucha agua corrió bajo los puentes en estos 11 años y medio.
Los encuentros del Foro se trasladaron a México, Managua, La Habana en 1993, Montevideo, San Salvador, Porto Alegre, Ciudad de México nuevamente y su reedición en Managua en febrero de 2000. El próximo será en Guatemala del 27 al 30 de noviembre de 2002.
Ahora en La Habana, del 4 al 7 de diciembre se reunieron 518 delegados e invitados de 84 países en representación de 201 organizaciones políticas de izquierda: 74 partidos miembros y 127 invitados, de todos los continentes.
Dijeron presente todos los países de América del Sur, incluyendo Guyana y la Guayana francesa, toda América Central incluyendo Belice, los tres países de América del Norte y una fuerte representación caribeña: Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Guadalupe, Haití, Jamaica, Martinica, Puerto Rico, República Dominicana, San Vicente, Trinidad y Tobago.
La izquierda europea envió representantes de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Portugal, R. Checa, Rumania, Rusia, San Marino, Suecia, Turquía, Ucrania, a los que se sumaron una representación de la Izquierda Unitaria Europea/ Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) presidida por el diputado francés Francis Wurtz, y una delegación de la Unión Europea.
Por Africa estuvieron Angola, Burkina Fasso, Libia, Mozambique, Namibia, Níger, Sudáfrica, Sudán, Tanzani, Zimbabwe. Por Asia: Cambodia, China, Filipinas, India, Irak, Japón, Laos, Líbano, Nepal, Palestina, RPD de Corea, Siria y Vietnam. Y por Oceanía, Australia.
Esto revela que el Foro ha adquirido carta de ciudadanía a nivel continental e internacional, y además anuda vínculos fraternos con la izquierda y fuerzas progresistas de todos los continentes. Se registraron reuniones entrecruzadas a distintos niveles, en un empeño colectivo que se procura extender y profundizar.
La doble masacre
En el discurso de apertura José Ramón Balaguer, del PC cubano, valoró este hecho como «una muestra del fortalecimiento de la comunidad de intereses y objetivos que se desarrolla en un creciente espectro de fuerzas políticas y sociales de todo el planeta y que se expresa, entre otros, en el movimiento mundial contra la globalización neoliberal y, en particular, en el Foro Social Mundial» (que se reunió en Porto Alegre a comienzos de este año y volverá hacerlo en la capital riograndense del 31 de enero al 5 de febrero de 2002).
De esta suerte se van entrelazando los movimientos mundiales progresistas, a lo cual la izquierda de nuestro continente aporta «una experiencia positiva, constructiva e inédita».
Sugestivamente un documento fundamental aprobado en La Habana lleva por título: «Otro mundo es necesario y posible», que recuerda el lema central de Porto Alegre.
En 1990, cuando nacía el FSP (todavía no con ese nombre), el presidente Bush padre lanzaba su Iniciativa para las Américas, uno de cuyos pilares es el ALCA.
Ahora, con Bush hijo, nos encontramos con el intento de concretar este proyecto estratégico de EEUU para afianzar su dominio incompartido desde Alaska al vértice austral.
La dramática situación internacional se vivió en el Encuentro a través de intervenciones de delegados de todos los continentes.
La posición unánimemente compartida contra el terrorismo y contra la guerra fue fundamentada desde todos los ángulos imaginables.
La condena abarcó al terrorismo en todas sus formas, sin ninguna concesión, las masacres de EEUU en Afganistán y de Israel contra los palestinos con la anuencia de Washington, en una espiral de sangre sin fin.
En el discurso de clausura Fidel Castro afirmó que se está perpetrando contra los palestinos un verdadero genocidio y que ni siquiera Hitler hizo lo mismo en los ghettos: asesinar a la gente en sus casas, demolerlas con tanques pesados, bombardear desde aviones modernos con misiles los territorios palestinos convertidos en campos de concentración.
Preguntó, con acento indignado, cómo puede hablarse de atacar el terrorismo con semejantes métodos de terrorismo desenfrenado, que nunca se vieron. Ninguna cultura, ninguna religión justifica la muerte de personas inocentes.
Tampoco existe ninguna justificación para los actos terroristas contra el pueblo israelí, ni aún sacrificando la propia vida. Además, se está utilizando la táctica de dividir a los palestinos, para hacerlos combatir entre sí.
Cuba pudo hablar de este tema con particular autoridad, porque a lo largo de 40 años viene sufriendo los atentados terroristas de la potencia imperial, por todas las vías, empezando por Playa Girón y la crisis de los misiles.
Hace poco se cumplieron los 25 años del atentado criminal del avión de Cubana en Barbados.
Se publicó durante el encuentro una lista impresionante de atentados terroristas contra Cuba: bombas en los hoteles, la invasión en el Escambray, las incursiones aéreas, más 600 intentos de asesinato a líderes de la revolución.
Fidel Castro se explayó sobre el tema en varias de sus intervenciones.
Además, están publicados los múltiples discursos que pronunció al respecto, empezando por el del 11 de setiembre mismo.
Fue enfático en su denuncia de las consecuencias negativas para los pueblos de todos los actos terroristas.
Enfatizó que «nunca en nuestra guerra de liberación utilizamos el terrorismo. Nunca matamos un civil». Contó anécdotas de esfuerzos inauditos desplegados por los guerrilleros para no dejar abandonados a prisioneros heridos.
La doctrina Bush
La resolución final aprobada próxima a la medianoche del viernes 7 señala que «esos lamentables incidentes (del 11 de setiembre) propiciaron el marco para legitimar una política, hasta entonces encubierta, expresada hoy en los peligrosos términos de la doctrina Bush: ‘o están con nosotros o están con los terroristas'»; rechaza «el papel de policías del mundo que se autoadjudican los Estados Unidos» y subraya que «no es con acciones bélicas, ni violando el derecho internacional, ni con despliegue militar a escala planetaria que se combate al terrorismo».
Desde luego, condena cualquier intento de criminalizar a los movimientos de liberación nacional, a los militantes contra la globalización neoliberal, a la izquierda y a las organizaciones sociales y progresistas.
De estos temas habló un delegado de EEUU en referencia a su país, donde se está implantando un régimen de intolerancia, xenofobia y discriminación y se niegan los derechos fundamentales de los ciudadanos, en particular el derecho a un proceso justo.
También representantes de países europeos se refirieron a las demostraciones por la paz y contra la guerra que se desarrollan en sus países, como Italia y otros.
Fidel Castro hizo una exposición al respecto al reunirse con 750 estudiantes y docentes de universidades norteamericanas que esos días tocaron Cuba en el Crucero SS Universe Explorer en su 5º viaje del programa Semestre en el Mar de la Universidad de Pittsburgh.
El ALCA en el espejo argentino
Otro gran centro de debate fue la denuncia del plan hegemónico de EEUU configurado por la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en torno al cual Bush apretó el acelerador y logró estos días la aprobación del fast track (aunque con restricciones en el área agrícola) por un voto de diferencia en la Cámara de Representantes.
Los demócratas parecen dispuestos a prosternarse otra vez ante un presidente republicano que pisotea la Constitución, como lo hacen desde el 11 de setiembre.
La resolución
final del X Encuentro señala que «el ALCA profundiza el modelo neoliberal que ha prevalecido en los últimos años, con nefasto resultado para los pueblos latinoamericanos» y significa «mayor restricción de la soberanía sobre las políticas económicas nacionales y limita aún más el ejercicio del poder político por parte de los gobiernos y las posibilidades de desarrollo de la región».
Pero en el encuentro mismo pudo aquilatarse adónde conduce esta orientación, mirándose en el espejo de Argentina.
Allí se viene aplicando una política neoliberal químicamente pura. Las consecuencias saltan a la vista. El país se desmorona.
Aparece como inviable, debatiéndose entre la dolarización y la devaluación.
La soberanía nacional se arrastra por el suelo, la situación de las mayorías se torna insoportable.
En este punto, Fidel Castro fue particularmente zahiriente. Leyendo los últimos cables económicos, comentó: «Con el peso de la cadena de acero del neoliberalismo, la economía argentina se hundió.
Ya el neoliberalismo los había liquidado y la crisis los hizo picadillo».
Integración latinoamericana y caribeña
Como alternativa, el Foro propuso la creación de una auténtica Comunidad Latinoamericana de Naciones como forma de desarrollo y potenciación de los procesos de integración reales en el continente, y la convergencia entre ellos, dotándola de mecanismos para enfrentar las desigualdades prevalecientes entre los países, promoviendo invariablemente la equidad de género y la cooperación productiva y tecnológica.
«Luchamos por otra globalización: la de la solidaridad, la justicia, la equidad, la vigencia plena de la democracia, el respeto a la diversidad, a la autonomía y a la identidad cultural y los derechos de los pueblos», precisa el documento final.
Es en ese espíritu que el presidente venezolano Hugo Chávez promueve el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas.
En este cuadro cobran particular relevancia los movimientos indigenistas, que tuvieron destacada participación en el Encuentro.
A ellos nos referiremos en nota aparte.
También a tres casos particulares: Puerto Rico, la isla de Vieques y su lucha por la soberanía; la conspiración contra Chávez en Venezuela; y el enfrentamiento al Plan Colombia.
También daremos un pantallazo sobre Cuba hoy. *
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