Polonia: a 20 años del golpe de Jaruzelski

La revuelta polaca del general Wojciech Jaruzelski, de la que mañana se cumplen veinte años, fue uno de los detonantes de la caída de los regímenes socialistas casi diez años después, entre 1989 y 1991, en buena parte de Europa y Asia.

A veinte años del golpe, los analistas rusos recuerdan hoy aquellos días de diciembre, cuando se temía en Polonia el envío de tanques soviéticos.

La noche del 12 de diciembre de 1981 el general Jaruzelski, primer ministro y primer secretario del Partido Comunista, telefoneó al cardenal polaco Jozef Glemp, primado de Polonia, para informarle su decisión de imponer la ley marcial a partir de la medianoche.

«O lo hacemos nosotros o lo harán los rusos», le dijo Jaruzelski a Glemp, quien días antes le había escrito una carta al premier y a Lech Walesa para invitarlos a la moderación.

En la medianoche del 12 de diciembre, Jaruzelski introdujo la ley marcial con la que arrestó a la mayor parte del estado mayor del sindicato Solidaridad, reunido en el congreso en Danzica.

Comenzaba así una larga y oscura fase del «golpe de Estado contra la sociedad» que, a través de sufrimientos, clandestinidad, arrestos y muertes, llevó en 1989 a la «mesa redonda» y luego al primer gobierno democrático de Tadeusz Mazowiecki.

Y finalmente a la elección de Lech Walesa como presidente de la república.

«La mesa redonda tuvo una importancia fundamental para toda Europa occidental y para la misma Unión Soviética», afirmó a ANSA Vadim Zagladin, entonces vicerresponsable de las sesiones externas del comité central del PCUS.

«Se trató de un cambio democrático que se transmitió a los otros países del este europeo y a la misma Unión Soviética», agregó.

La mesa redonda precedió en algunos meses a la demolición del Muro de Berlín, que en poco tiempo condujo a la desaparición de los restantes regímenes comunistas de Europa oriental a comienzos de los años noventa.

La posición de Gorbachov fue respetar la autonomía de Polonia y de sus dirigentes; aunque muy diversa fue la reacción de Leonid Brezhnev, quien en los años setenta amenazó abiertamente con una intervención de los tanques soviéticos para destruir la protesta social polaca.

Poco después de la introducción en Polonia de la ley marcial, la revista Kommunist escribió que los dirigentes polacos tenían «la importantísima tarea de devolver los valores fundamentales del socialismo y las normas de vida leninistas del partido, así como reforzar las posiciones de la clase obrera en la vida del país y el rol conductor del Partido Comunista». *

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