La ministra afgana quiere "reconstruir" el país e "imponerse a los hombres"
«El gobierno debería primero intentar construir el sistema, restablecer una suerte de ley y orden, garantizar la seguridad de las personas y desarmar a la población, lo que es una enorme tarea», explicó esta médica de 44 años, que se encuentra en gira en Canadá.
«Haré lo mejor posible. Es sin ninguna duda un trabajo muy difícil y un momento muy delicado para el país que vivió años de destrucción». «No hay más sistema judicial, nada más funciona. Nos hace falta primero reconstruir el sistema», insistió, consultada por teléfono en Calgary (Alberta).
«Mi opinión personal es que necesitamos una fuerza multinacional de paz en el país desde que el gobierno llegue a Kabul y comience a trabajar, para ayudarnos a desarmar las diferentes facciones», consideró Samar, para quien la comunidad internacional también debe dar a Afganistán una «gran, gran suma de dinero para iniciar la reconstrucción».
Como vicepresidenta y ministra de la Condición de la Mujer, quiere «rápidamente dar un sentimiento de seguridad a las mujeres» y relanzar la educación, de las cuales ellas están excluidas bajo el régimen talibán, que las habían hecho prisioneras de sus prohibiciones. «Incluso no necesitamos esperar para reconstruir las escuelas».
Hacen falta «programas especiales» para las mujeres adultas que no recibieron educación «pero también para estos jóvenes muchachos que no saben más que combatir y no tiene profesión», estimó esta médico que dirigía hasta ahora centros de cuidados en Paquistán para los refugiados.
Viuda de un comandante afgano, casada por segunda vez y madre de dos niños, Sima Samar cree que la condición de la mujer mejorará con nuevos dirigentes en Kabul, al contrario de lo que ha planteado la organización de mujeres afganas RAWA.
«La situación es completamente diferente» a los años 92-96, cuando la capital fue casi destruida por diferentes etnias que se disputaban el poder. «Hoy en día, está gente diferente» en el gobierno, reiteró.
«No tengo miedo, debemos imponernos a ellos (los hombres) y ellos deben aceptar que nosotras somos parte de la sociedad». «La mayoría de los hombres están listos para eso. Hay quizás una minoría que se oponen, pero es una minoría. Ellos se acostumbrarán a nosotras», apostó.
Desde el retorno al poder de la Alianza del Norte, las mujeres pueden de nuevo estudiar o trabajar, pero todavía se les niega muchos derechos.
¿Tendrá el gobierno un leve equilibrio de etnias?
«Espero que el pasado les haya enseñado algo y que no recomiencen. Este no es más que un gobierno de transición de seis meses y no deberían pelearse durante este tiempo. No es tanto tiempo», dijo.
«Al cabo de seis meses, el sistema debería ser reemplazado, (por) algo en lo que la población pueda tener confianza», afirmó Samar.
En la espera, Simar Samar continúa su gira en Canadá, prevista antes del 11 de setiembre». «Aprovecho de hacer lobby con el fin de recolectar más dinero para el nuevo gobierno», dijo esta militante que regresará hacia el 16 de diciembre a Washington, donde espera reunirse con «personas de la USAID (Agencia estadounidense para el desarrollo internacional) y del departamento de Estado».
Luego, emprenderá viaje rumbo a Kabul. A partir que el gobierno designado esta semana en Bonn esté instalado, ella estará «preparada para ir». *
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