El porqué de la guerra en Afganistán
GUILLERMO ISRAEL
Poco se habla y aún menos se escribe sobre los verdaderos objetivos de la guerra en Afganistán. Nadie puede pensar seriamente a la luz del impresionante despliegue militar de tecnología de punta, que se trata solamente de vencer a los Talibán o de apresar a Osama bin Laden, de un voluminoso prontuario, que lo acredita como hijo adoptivo de la CIA y organizador de varios atentados contra objetivos de EEUU.
Afirmaciones de Zbigniev Brzezinski, consejero de Seguridad bajo el gobierno de Jimmy Carter y actualmente consejero del influyente Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, revelan algunas verdades sobre los acontecimientos y sus móviles.
Si los Estados Unidos quieren mantener su hegemonía global, deben dominar, lo que Brzezinski llama Euroasia, que abarca el territorio desde Turquía hasta la frontera con China, y en el norte desde Kazajstán hasta Yemen en el sur. En esta zona, compuesta por 25 naciones, viven casi 400 millones de personas conmovidas por la inestabilidad y contradicciones religiosas. El núcleo fundamental de esta región está formado por ocho integrantes de la Comunidad de Estados Independientes, que anteriormente pertenecieron a la Unión Soviética y Afganistán.
Los yacimientos de esta zona son calculados en diez mil millones de toneladas de petróleo y más de ocho billones de metros cúbicos de gas subterráneo, lo que equivale a siete y seis por ciento, respectivamente, de las reservas mundiales.
Por cierto un filón ambicionado por las compañías americanas Chevron, Exxon y Mobil Oil, que tienen presente que el consumo energético ha de elevarse entre cuarenta y cincuenta por ciento en los próximos veinte años.
No es de extrañar que se desarrolle una lucha de varias potencias, entre ellas EEUU, Rusia, Irán y Turquía, por el dominio de la región. La Chevron, Exxon y Mobil Oil ya dominan cerca del cincuenta por ciento de las compañías más importantes de Kazajstán y Azerbaiyán. Esta situación de penetración económica está acompañada por una ofensiva americana en el plano político y militar. Todos los Estados de la Comunidad de Estados Independientes, ubicados en la región, excepto Armenia, se han acercado a la OTAN y enviaron delegados a la reunión en la cual esta alianza militar en 1999 conmemoró sus cincuenta años.
Que Afganistán no tenga yacimientos petrolíferos y de gas importantes no quita su importancia estratégica, ya que a través de su territorio se construirán oleoductos y gasoductos que unirán la producción de toda la cuenca. Una mirada al mapa ilustra al respecto. Allí confluye una red de Kazajstán, Turkmenistán hasta el Océano Indico y alimentará mediante una tubería a Nueva Delhi, capital de la India, con gas y petróleo.
No hay duda de que el fundamentalismo de los Talibán en Afganistán ha sido el motivo de las acciones bélicas de Estados Unidos, pero de ninguna manera su causa. Esta hay que buscarla en los intereses económicos y estratégicos por un lado de las grandes compañías petroleras y por otro en los intereses hegemónicos de los norteamericanos, que ya en 1945 bajo el gobierno de Roosevelt trataron de asegurar su predominancia en Arabia Saudita.
Estos temas sobrevuelan seguramente las tratativas para formar un gobierno afgano, que tienen lugar en Bonn, Alemania. *
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