Fidel Castro afirmó que sólo la paz preservará a la humanidad
En un desfile militar por el aniversario 45 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, día del desembarco del yate Granma en 1956 que marcó la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista, Fidel Castro añadió que la especie humana está amenazada por el saqueo, la explotación, las guerras y la destrucción de las condiciones de vida del Planeta.
Tras hacer un breve recuento de las adversidades y peripecias que acompañaron el combate contra Batista, que concluyó con el triunfo de la Revolución en enero de 1959, el mandatario asevero que «la nueva lucha (para Cuba) comenzó entonces, prosigue con fuerza creciente y aún está por decidir su destino futuro, hoy enlazado con el destino del mundo».
Fidel Castro llamó a los cubanos a prepararse para enfrentar el siglo mas difícil y decisivo de la historia humana, sobre lo cual apuntó que «la cultura general integral masiva, algo jamás sonado por sociedad alguna, es hoy una posibilidad real al alcance de todos los cubanos».
Una profunda formación ética, humanitaria, solidaria e internacionalista es parte esencial de esa cultura, indicó y destacó que ha llegado para los cubanos la hora de luchar bajo la óptica de aquella idea visionaria de Martí (José, Héroe Nacional), cuando exclamo: Patria es Humanidad.
Lo que para Martí, entonces en su lucha por la independencia de una pequeña y colonizada Isla, no podía ser más que un sueño, un concepto elevado, hermoso y lejano, constituye hoy para todos los pueblos del mundo una necesidad vital, apunto el líder revolucionario.
Aseguró que si no se cumple ese pensamiento martiano, no habrá Patria para nadie, y –prosiguió– no poco ha hecho ya la Revolución cubana por ese camino.
Por ello, resaltó, es grande, mayor que nunca, el prestigio ganado por Cuba en su apoyo a las mejores causas de los países del Tercer Mundo.
El gobernante convocó a su pueblo a ser ejemplo de justicia social plena, cada vez mas perfecta y profunda y a compartir con el mundo su experiencia.
Recordó que Cuba supo «seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista, emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbo ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología y las sucias manos del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo».
Sostuvo que con la experiencia que le da el privilegio excepcional de haber vivido una revolución que se llevó a cabo en condiciones ni siquiera imaginables por los grandes ideólogos y protagonistas del socialismo, en el terreno político y revolucionario nada es ya imposible para el pueblo cubano.
Advirtió que «nuestra fuerza estará en las ideas y la fuerza de las ideas estará por encima de todos en el ejemplo» sentenció.
Las ideas justas tienen un poder superior a todas las fuerzas reaccionarias juntas, subrayó y agregó que las tecnologías más sofisticadas, con las que se pretende convertirnos en esclavos o súbditos de un poder imperial universal, no pueden ni podrán vencer jamás la conciencia y la inteligencia de los seres humanos.
Rememoró que «cuando nosotros, con siete armas reiniciamos la lucha, nadie habría podido concebir posibilidad alguna de éxito, pero –dijo– supimos adaptarnos a los recursos técnicos y al enorme poder del adversario en relación con las insignificantes fuerzas y medios de que disponíamos».
Fidel Castro reiteró que las ideas son y serán siempre el arma más importante, y por ello –puntualizó– la experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuera agredido e, incluso, ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer, donde quiera que se encuentre, puede ser un ejército.
Cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha, precisó.
Refirió que «el invasor tendría que luchar contra un ejército, 10 ejércitos, 100 ejércitos, mil ejércitos, un millón de ejércitos».
Insistió en que no existe arma más potente que la convicción profunda y la idea clara de lo que debe hacerse y –acotó– de ese tipo de armas que no requiere fabulosas sumas de dinero, sino sólo de la capacidad de crear y transmitir ideas justas y valores estará cada vez más armado el pueblo cubano.
Por eso, Fidel Castro auguró que el mundo será conquistado por las ideas y no por la fuerza, cuyo poder para sojuzgar y dominar a la humanidad será cada vez menor. *
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