6.000 compañías y ciudadanos de EEUU están afectados por nacionalizaciones

Cuba ofrece compensar a compañías de EEUU si se levanta el embargo

ROBERT HOLLOWAY – NUEVA YORK, AFP

 

El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, realizó el ofrecimiento durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, la que votó en forma abrumadora una resolución en la que urge a todos los países a negarse a acatar el embargo impuesto por Estados Unidos contra Cuba en 1962.

Estados Unidos, Israel y las Islas Marshall votaron contra la resolución, adoptada por décimo año. Letonia, Nicaragua y los Estados Federados de Micronesia se abstuvieron.

Pérez Roque insistió en que Cuba no comprometerá sus principios para obtener un levantamiento del embargo, impuesto como represalia a las nacionalizaciones tras la revolución de 1959.

No obstante, dijo que Cuba deseaba «un arreglo justo y honorable para la compensación de las casi 6.000 empresas y ciudadanos de Estados Unidos cuyas propiedades fueron nacionalizadas en los primeros años de la revolución, como paso soberano indispensable para el desarrollo económico y social del país».

Cuba reconoció los derechos de las compañías y ciudadanos estadounidenses, por lo cual «estaría dispuesta a llegar a un arreglo que tomara en cuenta también las gravísimas afectaciones económicas y humanas infligidas a nuestro país por el bloqueo», afirmó Pérez Roque.

Pérez Roque reiteró una vieja posición cubana de negociar con Estados Unidos el levantamiento del embargo y «estaría dispuesta» a considerar compensaciones a condición de que se reconozcan los perjuicios económicos que el embargo estadounidense causó a la isla en estos casi 39 años.

Cuba realizó un juicio civil contra Estados Unidos en mayo de 2000, donde un tribunal local condenó a ese país a pagar una indemnización de 121.000 millones de dólares por supuesto daño económico a la isla.

Asimismo, el canciller cubano agradeció a Washington el permiso dado a las compañías estadounidenses a exportar alimentos a la isla tras el huracán Michelle, que devastó las cosechas en la isla el pasado 4 de noviembre.

«En cuarenta años de tensas relaciones entre ambos países no había ocurrido nunca algo similar», dijo, y añadi: «Queremos que Estados Unidos dé un paso más. Que elimine el bloqueo y se permitan las relaciones normales entre ambos países».

La resolución de la ONU manifestó la preocupación de que Estados miembro aprobaban leyes que daban efecto a la Ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso estadounidense en 1996 para evitar la inversión de terceros países en la isla.

Pérez Roque dijo luego en una conferencia de prensa que esperaba que la resolución de la ONU «no pase desapercibida. Es una señal importante».

Haciéndose eco de la retórica utilizada por el presidente estadounidense George W. Bush para lanzar la guerra antiterrorista tras los atentados del 11 de setiembre, Pérez Roque afirmó: «Estados Unidos necesita reconocer que hay una gran coalición internacional» en favor del levantamiento del embargo.

«Estados Unidos, tras los sucesos de setiembre, ha mostrado querer dejar el unilateralismo por el multilateralismo, es una buena oportunidad», afirmó.

La resolución de la ONU, que no es vinculante, insta a todos los países miembro a «abstenerse de promulgar y aplicar leyes y medidas» que den efecto al embargo.

Asimismo, urge a los estados que tengan esa clase de normas a «rechazarlas o invalidarlas lo antes posible».

Estados Unidos rechazó la resolución, señalando que el embargo comercial contra Cuba era un tema de política bilateral y no un asunto que deba ser tratado por la Asamblea General.

«Nosotros no prohibimos a otros países que comercien con Cuba, esa es su decisión», dijo el embajador estadounidensense adjunto ante la ONU, James Cunningham.

Añadió que la ONU debería enfocarse en «la continua crisis de derechos humanos en Cuba más que en los aspectos bilaterales de los esfuerzos de Estados Unidos para facilitar una transición pacífica hacia la democracia en la isla».

Castro eximió a Bush

El presidente cubano, Fidel Castro, eximió el martes de culpas a la actual administración norteamericana de George W. Bush sobre la Ley (migratoria) de Ajuste, pero le exigió su derogación por ser «una ley terrorista, de un terrorismo de la peor especie», según dijo.

«No culparemos al actual gobierno de engendrar un fenómeno que es fruto de decenas de años de agresión, hostilidad y crimen contra Cuba, concertadas por sucesivas administraciones a lo largo de muchos años», dijo Castro en un discurso de unos 40 minutos leído ante miles de personas en La Habana.

«Pero tenemos el derecho a reclamar que se ponga fin a una política incivilizada y bárbara» para tratar el tema migratorio, señaló el mandatario cubano.

La Ley de Ajuste Cubano, de 1966, privilegia a los cubanos que por cualquier vía lleguen a territorio norteamericano otorgándole residencia inmediata y facilidades laborales.

El gobierno cubano, que la considera un estímulo a la emigración ilegal cubana hacia ese país, la denomina «la ley asesina», toda vez que le reprocha ser la causa de la muerte de muchas personas que se lanzan al estrecho de La Florida en precarias embarcaciones (balsas) o acuden a los contrabandistas de personas para intentar llegar a Estados Unidos.

«La Ley de Ajuste Cubano no sólo constituye una ley asesina, sino también una ley terrorista, de un terrorismo de la peor especie, que mata conscientemente y sin el menor remordimiento a los niños», dijo Castro. *

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