45 afganas mueren cada día por problemas relacionados con el embarazo

Las mujeres, a duras penas, hacen oír su voz en la reconstrucción del país

Samira Shahrestani es uno de los pocos rostros femeninos afganos de la conferencia que se abrió el martes, organizada por la ONU y el Banco Mundial, y que reúne en total a 200 personas, un tercio de ellas afganas.

«No hay más que de cinco a diez afganas participando en los trabajos», dijo la joven, procedente de Peshawar (noreste de Pakistán), donde llegó como refugiada hace siete años.

«No podemos imponer participantes femeninas a las organizaciones no gubernamentales (ONG) afganas, son ellas la que deciden», se defendió Dale Lautenbach, del Banco Mundial.

«Las mujeres son mayoría en Afganistán (65% de la población), son ellas las que más han sufrido, bajo los talibanes y antes de ellos, aunque sus voces no son escuchadas», lamentó Samira.

Las mujeres afganas tienen dificultades para hacerse oír por el peso de la tradición y la falta de educación, explicó. Cubierta por un fino velo blanco bordado, Samira explica que a los 14 años abandonó Kabul, la ciudad en la que nació, con su madre, para escapar del régimen de los talibanes.

A los 20 años, da cursos de inglés a las refugiadas afganas. «Es mi manera de comprometerme con el futuro de mis hermanas a la espera de volver a mi país», dice. Pese a su juventud, Samira no se hace muchas ilusiones sobre el lugar acordado a las mujeres si la guerra que ha devastado durante 23 años su país se acaba mañana.

«Los extranjeros se fijan en los talibanes y en la burqah (vestido de una pieza que cubre de los pies a la cabeza)», afirmó, pero «los talibanes no inventaron la marginación de la mujer, sólo la hicieron más visible «, concluyó.

Tras la llegada a Kabul de la Alianza del Norte, la reputación de cuyos jefes no pasa por progresista, muy pocas mujeres se han quitado la burqah, constató.

La joven dice que no quiere una «liberalización a la occidental» como la que trató de implantar Mohamed Zahir Sha, durante su reinado, que acabó en 1973, y que fue percibida como una traición a las costumbres afganas.

Para ella, las prioridades son el acceso a la educación y a la atención médica.

En Afganistán, sólo el 5,6% de las mujeres están alfabetizadas (por 27% de los hombres), y alrededor de 45 afganas mueren cada día por problemas relacionados con el embarazo. Las afganas tienen una esperanza de vida de 43 años.

«Somos conscientes de los problemas de las mujeres», dijo Sayed Fazlulá Wahidi, presidente de la oficina de coordinación de las ONG afganas. «Pero no hay que violentar a la sociedad, si no, reaccionará bruscamente», argumentó.*

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