Schroeder enviará soldados a Afganistán y salvó su coalición

El canciller Gerhard Schroeder logró en el Parlamento los votos necesarios para la participación de Alemania en la guerra de Afganistán. Ante una considerable resistencia en filas de la coalición rojiverde, como se llama el gobierno socialdemócrata y los Verdes, Schroeder unió con evidente habilidad el tema de Afganistán a un voto de confianza para su gabinete. Maniobra que logró hacer vacilar a varios diputados de su partido y de los Verdes, que habían rechazado la participación de Alemania en la guerra contra Afganistán. Con todo, el resultado de 336 contra 326 votos muestra lo ajustado de la votación, que habilita disponer de 3.900 soldados para luchar en Afganistán. La mayoría se logró, como era lógico, por el apoyo de la oposición derechista de la Democracia Cristiana (CDU), que, sin embargo, se abstuvo de dar su apoyo al voto de confianza del canciller.

Fuerte presión contra opositores

Algunos analistas alemanes critican duramente la presión ejercida para que por lo menos 20 diputados socialdemócratas y 15 Verdes cambiaran sus votos de rechazo de enviar soldados a la g uerra por el apoyo del gobierno. Los Verdes disidentes se vieron forzados a elegir entre votar por la guerra y seguir en la coalición de gobierno. No obstante cuatro diputados Verdes se mantuvieron firmes en su rechazo. La diputada socialdemócrata Christa Lörcher renunció en protesta a la posición de su partido, el SPD, a la banca en el Parlamento. En su carta de renuncia dice la maestra que hace 30 años que es miembro del SPD, que ella conoció lo que es la guerra, cuando en 1941 su familia se vio obligada a abandonar su hogar y refugiarse en un campo para exiliados en Dinamarca.

Manfred Such, ex diputado de los Verdes, resolvió abandonar este partido en desacuerdo con la posición de apoyo a la guerra en Afganistán. La resolución de los Verdes de aprontar tropas para ser enviadas contra el pueblo afgano es una forma no apropiada de la lucha contra el terrorismo, dijo en una declaración. Such solicitó el ingreso al partido del Socialismo Democrático.

El PDS exigió fin de la guerra en Afganistán

La fracción del Partido del Socialismo Democrático (PDS) fue la única fuerza política que negó sus votos a la coalición de gobierno y presentó una moción en la cual pidió el inmediato cese de los ataques contra Afganistán. Los Estados Unidos, se afirma en el documento, trata de apoyar a la Alianza del Norte, una fuerza altamente comprometida con los acontecimientos afganos y corresponsable de la muerte, la opresión y el comercio de drogas y armas en este país. La estrategia de combatir al terrorismo internacional con guerras de larga duración conduce a un callejón sin salida y deja de lado las medidas reales a largo plazo para combatir las raíces del terrorismo, que son, entre otros el hambre y la miseria de millones de personas.

Mucho se habla en estos días de la brutal opresión de las mujeres afganas, que toda persona progresista repudia, dijo el diputado Gregor Gysi en el Parlamento alemán. Pero esta guerra no se inició para liberar a las mujeres afganas de su infortunio. Si no hubieran existido los asesinatos del 11 de setiembre en New York, la suerte de las mujeres afganas no hubiera preocupado a quienes hoy la utilizan para justificar sus acciones bélicas.

El PDS advierte del peligro latente y real de que esta guerra se extienda sigilosamente a otras zonas, como anunció reiteradamente el presidente Bush. Un día el mundo se podría encontrar ante la revelación de que esta guerra persigue fines muy distintos que las vagas menciones de cruzada contra el terrorismo» y la «libertad duradera». La región de Arabia y de Asia Central, donde Afganistán ocupa un lugar geográficamente estratégico, se relaciona, quién lo puede ignorar, con los yacimientos petrolíferos y los oleoductos existentes y a construir en el futuro.

Cada vez más fuerzas populares reclaman del gobierno de Alemania Federal que cesen las acciones bélicas en Afganistán y que el terrorismo internacional sea combatido con medios civiles, colocándose la orientación política del conflicto en la órbita de las Naciones Unidas. *

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