A pesar de las críticas hacia su gestión, un 62% de los argentinos no quiere cambios en el poder

La mayoría quiere que De la Rúa llegue al final de su mandato

ISIDORO GILBERT

 

No se trata de un juego de números: los analistas políticos vaticinan una interrupción del mandato presidencial, lo que De la Rúa niega una y otra vez; y el peronismo, si cumple con su propósito de designar al senador por Misiones, Ramón Puerta, como titular de la Cámara alta, dará, a juicio de los radicales, un paso importante para sacar del camino al actual primer mandatario.

Los analistas manejan una variante alternativa. Consistiría en «bordaberizar» al Presidente con un jefe de gabinete peronista, que tendría el respaldo de la mayoría parlamentaria en las dos cámaras, para llevar adelante al gobierno. De la Rúa sería, en este esquema, una figura decorativa.

Influida tal vez por estos pronósticos, la misma mayoría que no quiere ver interrumpido el mandato de De la Rúa cree que finalmente se verá obligado a dejar el gobierno antes de tiempo, según la empresa Gallup. El grado de aprobación de la gestión nacional es uno de los más bajos de los últimos dos años: sólo el 9 por ciento.

Sobre el último plan económico lanzado por el gobierno –de reestructuración de la deuda externa y medidas sociales (ahora en revisión)– sólo un 15% se pronunció definitivamente a favor, mientras que un cuarto de las personas consultadas consideró que era un paquete de medidas «regular». Casi un tercio expresó una opinión negativa. Además, un 65% dijo estar en contra de que se dolarice la economía, una opción que el gobierno dice que no está explorando, pero a la que recurriría, según afirmó en su momento el jefe de Gabinete, antes que a una devaluación, y es al as en la manga del recientemente liberado Carlos Menem. Sólo el 20% cree que una dolarización sería favorable para el país. Es notable, pese a que es creciente la opinión que el régimen de convertibilidad es el lecho de Procusto de la economía argentina, un 66% quiere que se mantenga. Pero los deseos y las esperanzas avanzan por carriles diferentes también en esto: un porcentaje similar al que defiende la convertibilidad cree que la estabilidad del peso está «poco o nada» garantizada. Apenas el 21% de los consultados se mostró optimista al respecto. El pesimismo se extiende sobre todo entre las mujeres y los sectores más empobrecidos.

El concepto del déficit cero, que constituye uno de los pilares del actual discurso económico oficial, recoge opiniones favorables de más de la mitad de la población (53%), contra casi un tercio (27%) en desacuerdo. Pero es mayoritaria (44%) la impresión de que el déficit cero no servirá para reactivar la economía (el 35% piensa que sí).

También es extendido el pesimismo en cuanto a la probabilidad de que el país se encamine hacia el default en los próximos meses, pese a las reiteradas negativas del gobierno en ese sentido. El 41% de los consultados lo consideró «probable». Un porcentaje apenas inferior (40%) opinó lo contrario. El plan de canje de la deuda externa, el otro pilar del plan económico del gobierno, recoge más adhesiones que visiones contrarias: casi la mitad de los consultados (48%) dijo que la reestructuración le parecía muy o bastante adecuada. Un tercio se pronunció muy o bastante en contra.

Gallup preguntó si el país podría por sí solo salir de la crisis o no lo hará sin la ayuda de los Estados Unidos. El 52% cree que puede hacerlo solo. El 40% que no, que sin el rescate de los norteamericanos no habrá salida. *

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