Una avalancha de espectadores

La primera función de cine en Kabul en cinco años

La multitud estaba mantenida a distancia de las rejas de entrada del cine por varios policías pero, cuando fueron abiertas, el público se precipitó en el hall como una ola incontenible.

Las ventanillas de venta de entradas fueron literalmente asaltadas, la temperatura subió de varios grados, el aire se cargó de un espeso olor de transpiración y el lugar se llenó de gritos y silbidos de la masa excitada.

«Había 17 cines en Kabul que fueron cerrados por los talibanes cuando tomaron la ciudad en 1996 y estoy orgulloso de que nosotros seamos los primeros que abrimos nuestras puertas», comentó el director adjunto de la sala, Mohammad Rafi.

Los talibanes, entre otras cosas, prohibían la proyección de cualquier imagen animada de cine o televisión.

La sala, con sus sillones de madera desgastados, un techo agujereado y una pantalla de tela blanca remendada, exhibe las cicatrices de un largo abandono.

El propietario había salvado lo esencial, es decir, las bobinas de 16 películas y dos proyectores.

Los 650 asientos de la sala fueron ocupados, así como los pasillos.

«Pagué 3.000 afganis (cinco centavos de dólar) por mi entrada, es caro y no tengo trabajo desde hace mucho tiempo pero… ¡estoy tan contento! No había visto una película desde hacía seis años», exclama Fazil Sadki, de 23 años.

Fazil desearía ver películas de la India, muy apreciadas por los afganos.

Hoy se proyecta un clásico afgano, «Urudj» (El ascenso) pero mañana habrá la película india «Elan» (El anuncio) con tres sesiones diarias.

En la sala, los espectadores retienen la respiración ante los éxitos de los valientes mujaidines que resisten a los soviéticos en «Urudj», producido después de la guerra.

Los espectadores lanzan gritos de alegría acompañados de aplausos cuando el héroe pulveriza de un tiro de lanzacohete al helicóptero que ha diezmado a los mujaidines.

En la cabina de proyección, Ewaz Alí dice, con una pequeña sonrisa: «Cuando cerraron el cine trabajé vendiendo verduras, pero este es mi verdadero oficio, no sé de cuánto será mi salario, pero eso no tiene importancia».

En la calle, una nueva ola de espectadores se prepara para lanzarse al asalto del cine. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje