El Pentágono cambió su política y ahora prioriza el abastecimiento

EEUU espera dominar norte afgano antes del invierno

En las últimas dos semanas, al parecer, el Pentágono cambió el blanco de sus operaciones militares. Después de las grandes bases de los talibán y de las concentraciones urbanas en el sur y este del país, la prioridad parece ser ahora abrir líneas de abastecimiento desde Uzbekistán y Tadjikistán para eventuales operaciones terrestres en la primavera (boreal).

Los ataques más intensos de la campaña militar estadounidense efectuados por los temibles B-52, se concentraron en los frentes del sur de Mazar i Sharif, la gran ciudad del norte, cerca de Taloqan, noreste, y sobre la principal concentración de tropas talibán en el norte de Kabul, la capital.

Los avances logrados esta semana por la oposición en el terreno, en el sur de Mazar i Sharif, empiezan ahora a tomar cuerpo, pero sacar a los aguerridos talibán de la ciudad, calle por calle y casa por casa, aún no está a la orden del día.

Los talibán enviaron a miles de combatientes a Mazar i Sharif, inclusive antes de que comenzaran los ataques norteamericanos, el 7 de octubre. Entre esos refuerzos figuraban muchos árabes, partidarios del fundamentalista islámico Osama bin Laden.

La capital de la provincia de Balj, símbolo del control talibán en el norte del país, se ha convertido en uno de los pilares de la campaña aérea y terrestre contra los milicianos fundamentalistas.

Un bombardeo ininterrumpido de las líneas de los talibán en el sur de la provincia permitió a la Alianza del Norte efectuar, entre martes y miércoles, su mayor avance en el terreno del último año y medio.

Mazar i Sharif está a unos 60 km al sur de la frontera con Uzbekistán, donde la aviación estadounidense y al menos un millar de hombres estarían desplegados desde los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Ex bastión del jefe de guerra de etnia uzbeka, Abdul Rashid Dostam, Mazar i Sharif tiene un aeropuerto y es además un punto de cruce entre Uzbekistán y las regiones centrales y la ciudad de Taloqan un poco más al este.

Lograr el control de Mazar i Sharif significaría abrir las carreteras de Uzbekistán, desde donde Moscú podrían enviar la ayuda militar que prometió a la Alianza del Norte.

Taloqan, capital de la provincia de Tajar (noreste), domina además otros ejes de abastecimiento procedentes de Tadjikistán.

La Alianza del Norte fue expulsada de allí desde hace más de un año.

Bombardeos diarios de B-52 a lo largo de las líneas de frente de la provincia de Tajar sugieren que puede preverse una ofensiva terrestre hacia Taloqan, inclusive si los periodistas de la región no constataron realmente preparativos en ese sentido.

Con las provincias de Balj y Tajar en manos de la oposición, los talibán se verían atenazados en las otras dos provincias del noreste, Samangan y Kunduz, y serían además vulnerables en el centro del país.

Y ello perjudicaría el ánimo de las tropas talibán en el resto del país.

Pero el golpe mayor para la coalición anti-talibán sería lograr aniquilar la línea de defensa de los milicianos fundamentalistas, a unos 50 km al norte de Kabul.

El domingo, un nuevo aeropuerto fue abierto en territorio de la oposición, justo detrás del frente.

El aeropuerto de Cherkat, construido con ayuda de Estados Unidos, permite a las fuerzas de la Alianza del Norte abrir una nueva posibilidad de abastecimiento desde las regiones ubicadas al norte de la cadena montañosa del Hundi Kush, desde donde llega la ayuda militar procedente de Tadjikistán.

Por ahora, sólo pueden llegar cantidades limitadas de tropas nuevas y municiones por helicóptero o después de un difícil recorrido en camión por el valle del Panshir.

La nieve ya bloqueó las carreteras de acceso del sur de Tadjikistán.

El jefe de las operaciones militares contra los talibán, el general Mohammad Qasim Fahim, dijo a la prensa el lunes que sus hombres están «preparados» para la ofensiva hacia la capital.

Sin embargo, oficiales de menor rango estimaron que nada de envergadura podría llevarse adelante mientras los ejes para suministro de combustible y municiones no sean abiertos desde el norte.

Un comandante llegó inclusive a declarar que los blindados, que datan de la época de la guerra contra el Ejército Rojo (1979-89), sólo recibieron unos cien litros de combustible cada uno: «justo para llegar a la línea de frente y volver».*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje