Los desafíos que Bolaños tendrá en Nicaragua

El virtual presidente electo de Nicaragua, Enrique Bolaños, deberá consolidar su liderazgo para afrontar difíciles retos, tanto en el plano interno como en las relaciones con sus vecinos, que se han visto seriamente deterioradas durante el gobierno del controvertido Arnoldo Alemán.

Bolaños, de 73 años, asumirá el gobierno el próximo 10 de enero con el aval de unas elecciones transparentes y un claro apoyo del electorado, pues el domingo superó por 11 puntos a su contendor y el ex presidente Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda).

Además, Bolaños contará con el apoyo de la comunidad internacional, que en los últimos años se distanció del gobierno de Alemán por las acusaciones de corrupción que han pesado sobre su gobierno.

Y con relación al FSLN, Bolaños ha obtenido la promesa de Ortega de contribuir a la consolidación de la democracia y la estabilidad en esta nación, donde el 70% vive en la pobreza.

La escasez de recursos y una sustancial reducción en las inversiones en salud y educación, según el proyecto de presupuesto del próximo año, podría frenar el ímpetu del nuevo gobierno para mejorar las condiciones sociales del país.

Bolaños tendrá que saber establecer alianzas en el parlamento para aquellas leyes que requieran mayoría calificada, tales como aprobación de préstamos, reformas a la Constitución y ratificación de tratados internacionales.

En esos casos, el nuevo presidente tendría que mostrar habilidad para ganar aliados entre la denominada Convergencia Nacional, coalición que encabeza el FSLN. Pero, aún cuando al parecer el PLC podría alcanzar 49 diputados contra 42 del FSLN y uno del Partido Conservador (PCN, derecha), lo que le permitiría aprobar sin problemas leyes ordinarias por mayoría simple, Bolaños deberá lidiar con la incómoda figura de Alemán.

«Yo creo que Bolaños puso a muy pocos de sus hombres fieles en las candidaturas al parlamento. La mayoría la impuso Alemán y como él será diputado (así lo establece la ley electoral) no sería una sorpresa que en algunas situaciones discrepe y se enfrente al nuevo presidente», afirmó a la AFP este martes el ex candidato a vicepresidente por la Convergencia, Agustín Jarquín.

«Uno de los problemas internos de Bolaños en el seno del PLC es la lucha sorda por el poder que existe. Desde presidencia tendrá capacidad para afirmar liderazgo, pero va a enfrentar a un Alemán muy hábil, quien a la fecha tiene control del aparato partidario», agregó Jarquín.

Este martes el diario La Prensa declaró que Bolaños tendrá que lidiar en el congreso «con la intimidante presencia de dos caciques: Ortega y Alemán». Por otro lado, Bolaños tendrá que buscar recomponer las relaciones con sus vecinos, que se vieron muy afectadas durante la actual administración. Alemán se enfrentó desde 1998 con Costa Rica y luego con Honduras.

A Honduras le impuso un arancel del 35% para todos sus productos como represalia a la ratificación de un tratado de límites con Colombia, que según Managua le cercena 130.000 km2 de su plataforma marítima en el Caribe. Con Costa Rica el conflicto estalló en julio de ese año, cuando Alemán prohibió la navegación de policías costarricenses armados por el río San Juan, cuya soberanía la tiene Nicaragua, pero en la que Costa Rica tiene libre navegación perpetua para fines fiscales y comerciales, según un tratado que data de fines del siglo XIX. En el caso hondureño, Alemán acudió a la Corte Internacional de Justicia, y en el de Costa Rica desconoció la jurisdicción del tribunal internacional para el caso que el vecino país acuda a dirimir la diferencia en esa instancia. *

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