La imagen de Daniel Ortega fue cuestionada por ambos sectores

Sandinistas culpan a la Iglesia y a EEUU de la derrota electoral

Durante la campaña electoral Ortega logró conciliar posiciones con algunos de sus adversarios, pero no consiguió despojarse de la imagen guerrerista que caracterizó su mandato durante la revolución sandinista (1979-90), ni lograr el acercamiento deseado con Estados Unidos y la Iglesia católica. Uno de sus más fuertes críticos fue el gobierno norteamericano, que preocupado por un eventual triunfo electoral de la izquierda, fustigó sin reservas al líder sandinista, al que acusó de violar las libertades públicas y la democracia durante su gobierno en el pasado.

«Fue una campaña de miedo que abonaron por un lado los americanos (estadounidenses) y por otro el planteamiento de la iglesia», dijo a la AFP el ex ministro y crítico sandinista, Alejandro Martínez.

Tres días antes de las elecciones, el cardenal Miguel Obando, considerado durante la revolución como el principal opositor a Ortega, cuestionó las aptitudes morales y cristianas del líder sandinista para gobernar, haciendo alusión a las denuncias de abuso sexual hechas por la hijastra del ex mandatario, Zoilamérica Nárvaez.

«La misa influyó mucho, fue un verdadero mitin político en la que el cardenal con un lenguaje muy hábil» pronunció un discurso «realmente contrario a los intereses de la Convergencia» que presidió el FSLN para las elecciones, estimó el disidente del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), Sergio García.

Además de cuestionar a Ortega, el cardenal llamó a los nicaragüenses a votar con la intención de evitar la abstención e influir en el voto de los indecisos, que según los expertos decidirían los comicios del domingo pasado, ante el empate técnico que mantuvieron durante toda la campaña Ortega y el candidato del PLC Enrique Bolaños, el ahora virtual presidente electo, ya que el escrutinio aún continúa.

El mensaje de la iglesia fue señalado como una de las principales causas de la masiva concurrencia de nicaragüenses a las urnas, muchos de los cuales decidieron votar a última hora por miedo a ser gobernados por los mismos líderes que en el pasado llevaron a Nicaragua a una guerra que dejó más de 50.000 muertos.

Obando ya había jugado un papel decisivo en la derrota electoral de Ortega en las elecciones de 1996, cuando faltando tres días para los comicios habló de la parábola de la víbora con la que comparó al ex presidente, en uno de sus punzantes juegos de palabras. «La masividad del voto contribuyó» a la derrota, y la firma encuestadora MyR «acertó cuando dijo había un 15% de votos indecisos y que ese voto se iba ir a favor del PLC», admitió Martínez que formó parte de la Convergencia. «Cuando vi tanta gente votando, dije esto anda mal, esa fue mi valoración», reconoció Martínez, mientras algunas personas en las calles afirmaban que Ortega no les había inspirado confianza. «Tengo dos hijos varones, con mi voto también iba a decidir su futuro, y los sandinistas no han cambiado, por eso no voté por Ortega,» dijo Juan Rodríguez, que como muchos otros nicaragüenses no olvidaron el servicio militar obligatorio impuesto durante el régimen sandinista. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje