Con Enrique Bolaños, la derecha volvió a ganar en Nicaragua
MANAGUA, AFP
«Ya ven que sí se pudo (derrotar a los sandinistas), ahora mismo me quito la bandera roja –de los liberales– y me pongo la azul y blanco de Nicaragua porque ahora soy el presidente de todos los nicaragüenses», manifestó Bolaños, durante un discurso pronunciado en Managua ante miles de sus seguidores.
Bolaños, del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC), obtenía 53,73% de los votos contra 44,65% del candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), tras contabilizado el 13,032% de las 9.502 urnas electorales, según el segundo reporte dado por el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas.
El virtual presidente electo pronunció su discurso de proclamación de la victoria frente a su comando de campaña, en el centro de la ciudad, donde fue ovacionado por sus seguidores.
Varios miles de partidarios de Bolaños se lanzaron a las calles de Managua para aclamar a su líder, ondeando banderas rojas del partido liberal.
En su discurso, Bolaños felicitó a Ortega y al FSLN «de todo corazón por su actuación de último minuto» de aceptar la derrota, porque, afirmó, «Nicaragua es la que ha ganado en este episodio».
«Al final mostraron madurez y respeto a la patria, al aceptar los resultados de los comicios con la serenidad y la rectitud de un partido moderno, dispuesto a consolidar su presencia como una de las más importantes organizaciones políticas y democráticas de nuestro país (…). Los sandinistas fueron unos duros y dignos adversarios», afirmó Bolaños, ante sus seguidores.
Antes de que se divulgara el segundo reporte oficial, a eso del mediodía, Ortega ya había reconocido su derrota frente a Bolaños, en una breve rueda de prensa ofrecida en compañía de su esposa, Rosario Murillo, en la secretaría del FSLN, en esta capital, donde dijo que «la situación económica del país es tan grave» que apoyará la «gobernabilidad desde la oposición».
«Vamos a apoyar esta democracia, que debe ir de la mano de su fortalecimiento e independencia de las instituciones, de la lucha contra la pobreza, del imperio de la ley, del combate frontal a la corrupción, al narcotráfico y al terrorismo, de una economía de mercado dinámica y de la justicia social», manifestó Ortega, quien lucía tranquilo, aunque con muestras de cansancio.
Además, el líder sandinista dijo haber sido víctima de una «campaña del miedo» que fomentó Estados Unidos, al vincularlo con grupos terroristas en pleno proceso electoral y en medio del ambiente de inseguridad que generaron los atentados perpetrados el 11 de setiembre en Washington y Nueva York. Ortega, quien gobernó Nicaragua de 1979 a 1990, sufrió su tercera derrota consecutiva, pues el líder sandinista perdió las elecciones de febrero de 1990 ante una coalición encabezada por Violeta Barrios de Chamorro y en noviembre de 1996 ante el actual presidente Arnoldo Alemán. Por su parte, Alemán aseguró que el oficialismo se constituirá nuevamente en la fuerza mayoritaria del Parlamento, en el que ocuparía, según sus cálculos, más de 50 de los 90 escaños de la Asamblea Nacional (Congreso).
«Vamos a tener más de 52 diputados,» aseguró Alemán, quien en la mañana visitó a Bolaños en el hotel capitalino donde estuvo su cuartel de campaña. Hasta el momento, el CSE no ha ofrecido datos sobre la eventual composición del Parlamento y tiene previsto convocar a una nueva rueda de prensa, en hora no precisada, para dar un tercer corte del escrutinio.
Los nicaragüenses acudieron el domingo en forma masiva a los recintos de votación para elegir a autoridades de gobierno y del Parlamento y, pese a que muchos tuvieron que esperar varias horas para sufragar, debido a la lentitud del sistema, los comicios transcurrieron en completa calma. *
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