Puentes en la mira de Bin Laden

El director para la Seguridad Interior, Tom Ridge, dijo ayer que las fuerzas del orden deberán estar en «el máximo estado de alerta posible, indefinidamente», y afirmó que la advertencia lanzada el lunes, que hablaba de «informaciones creíbles» sobre nuevos atentados, «sigue vigente».

«Creemos que la acción que tomamos es la apropiada», dijo también ayer el ministro de Justicia, John Ashcroft, al defender el alerta máximo impuesto por la policía federal (FBI), que despertó algunas críticas en un país que vive asustado desde los ataques del 11 de setiembre y en medio del brote del ántrax asesino.

Ashcroft dijo el lunes último que las fuerzas de seguridad contaban con información confiable sobre la posibilidad de nuevos atentados terroristas y anunció que las fuerzas policiales de todo el país, así como los responsables de plantas nucleares y centros comerciales, están en alerta máximo por los ataques que –afirmó– podrían registrarse en los siguientes siete días.

La situación fue confirmada el martes por Ridge. Ahora el alerta se refiere a ocho estados de la costa oeste del país, en especial puntos de infraestructura como los puentes, incluyendo el famoso Golden Gate de San Francisco.

«Hay momentos en que tanto la credibilidad como el objetivo y naturaleza de las amenazas nos obliga a alertar al público sobre ellas», dijo Ashcroft en una rueda de prensa en la Casa Blanca, mientras crecen también las críticas sobre la forma en que el gobierno está manejando la investigación sobre el brote de ántrax.

Pasados los temores por posibles ataques en la noche de Halloween, que transcurrió en normalidad el miércoles último, los norteamericanos seguirán atemorizados durante el fin de semana, tal como ocurrió a principios de octubre, tras el primer anuncio público del FBI sobre atentados inminentes.

Hasta ahora, el terror está golpeando la costa este del país, evitando la costa del Pacífico. Los atentados terroristas del 11 de setiembre cayeron sobre el Pentágono, en los alrededores de la ciudad de Washington, y sobre las torres gemelas de Nueva York, dejando miles de muertos y un desastre económico.

El brote de ántrax, iniciado también a principios de octubre, se está esparciendo por los estados de la costa este y dejó hasta ahora tres muertos, dos en la zona de la capital estadounidenses, uno en Nueva York y otro, el primero, en Florida.

El FBI dijo que el alerta sobre los puentes está basada en «información no corroborada» y que está «tratando de verificar la validez» de esos reportes. Sin embargo, el gobernador de California, Gray Davis, se apresuró a reforzar la seguridad en los principales puentes del estado, incluyendo el Golden Gate, afirmando que las amenazas son creíbles y que podrían concretarse a partir de ayer mismo.

También el director del FBI, Robert Mueller, salió a defender la urgencia del alerta máximo, afirmando que «al lanzar las advertencias estamos enviando una fuerte señal a los terroristas de que estamos unidos y preparados en nuestra determinación de evitar que agredan nuestro país».

El clima de alerta –Ridge pidió el martes a sus compatriotas estar «en guardia»– afecta no solamente a los puentes y los aeropuertos, donde la seguridad está ampliamente reforzada después de los atentados del 11 de setiembre, realizados con aviones comerciales secuestrados y convertidos en misiles involuntarios.

Los estadounidenses viajan con miedo también en los trenes subterráneos, donde lentamente la presencia policial se está haciendo regular. Solamente el jueves, cinco estaciones del metro de Washington fueron cerradas por algunas horas después de que pasajeros denunciaran la presencia de sustancias sospechosas.

Todas las alarmas resultaron infundadas, pero el temor a la presencia de ántrax u otra sustancias bioterrorista provocó ya más de 200 alertas en el tren subterráneo de la capital desde el 11 de setiembre.

Los cuatro principales puentes de California amanecieron ayer con la seguridad reforzada después de que el gobernador Gray Davis anunció el jueves que podían ser blancos de ataques terroristas entre ayer y el miércoles próximo.

La actitud de Davis era objeto hoy de una polémica entre las autoridades del estado, que se preguntan si no hubo «exageración» en el alerta.

«He recibido información creíble del FBI», dijo Davis en un mensaje por televisión que causó preocupación y decidió el refuerzo de la seguridad.

El gobernador californiano explicó luego en el programa nocturno de la CNN «Larry King Live» que había decidido hacer el anuncio del posible ataque porque de esa manera «hacía ver a los terroristas que ya lo sabíamos y podían desistir en su cometido».

Davis señaló a los puentes Golden Gate y Bay Bridge de San Fracisco, Vincent Thomas en San Pedro (condado de Los Angeles) y Coronado de San Diego, como blancos de las operaciones terroristas.

Sin embargo, el FBI precisó luego que la información que tenía sobre posibles ataques se refería a los puentes colgantes en la costa oeste de los Estados Unidos.

También el comisionado de la Patrulla de Caminos de Davis, D.O. Helmick, opinó que el gobernador «había especulado» sobre el blanco de los cuatro puentes.

«Le pedimos al público que no se sensibilice exageradamente sobre estos anuncios», dijo el jefe de la policía de San Francisco, Fred Lau.

Sin embargo la senadora Dianne Feinstein y la asambleísta Nancy Pelosi, ambas demócratas como el gobernador, defendieron a Davis.*

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