El hambre y el miedo parecen ser los principales argumentos

Un ex guerrillero y un empresario tras la presidencia de Nicaragua

Poco más de 2,7 millones de nicaragüenses podrán acudir a las urnas para elegir al nuevo presidente por un período de cinco años, 90 diputados y 20 representantes al Parlamento Centroamericano.

Ortega, candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), intentará retornar al poder once años después de que la revolución sandinista (1979-1990) fue derrotada en las urnas por una coalición encabezada por Violeta Barrios de Chamorro.

Bolaños, un empresario que fue expropiado y perseguido por el régimen de Ortega, intentará ocupar por primera vez la silla presidencial de Nicaragua, en una elección que luce muy reñida y en la que se teme que puedan producirse hechos de violencia e impugnaciones de los resultados.

El hambre y el miedo parecen ser los principales argumentos de los contendientes, más que la esperanza de una población en la que reina el desencanto por la difícil situación del país, azotado por el desempleo y la pobreza.

El principal enemigo de Bolaños es el fracaso económico del gobierno de Arnoldo Alemán, que no pudo combatir el desempleo y el subempleo, que afectan al 53% de la fuerza laboral, y la pobreza, que padece el 70% de los 4,8 millones de habitantes.

Esos índices se reflejan en una sostenida emigración hacia Costa Rica y Estados Unidos, donde residen cerca de un millón de nicaragüenses. Pero contra Bolaños, quien fue vicepresidente de Alemán, pesan además numerosas acusaciones de corrupción.

Por su parte, Ortega tiene en su contra lo que sus opositores llaman el «retorno al pasado».

Durante la revolución, miles de jóvenes sufrieron el reclutamiento forzoso en el desaparecido Ejército Popular Sandinista (EPS) y muchos de ellos murieron en la montaña mientras combatían a las guerrillas de la contrarrevolución, financiadas y patrocinadas por las administraciones de Ronald Reagan y George Bush.

La población tenía que hacer además largas colas para obtener, con la libreta de racionamiento, un poco de arroz, frijoles, un trozo de jabón y aceite, mientras el resto de los productos escaseaba en el mercado. La misión de observadores de la Unión Europea (UE) hizo pública este viernes su preocupación por eventuales hechos de violencia, debido a que se prevé una votación reñida y retrasos en el conteo de votos por problemas técnicos en el sistema de transmisión de datos.

«Hay algunos problemas todavía con la transmisión de datos, que esperamos sean superados, vamos a seguir muy de cerca el proceso», afirmó en rueda de prensa Jannis Sakellariou, jefe de la misión de 133 observadores europeos que monitorea los comicios nicaragüenses.

El Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua suspendió el fin de semana pasado, por problemas técnicos, el tercer ensayo de transmisión de resultados electorales que se iba a realizar en el Centro Nacional de Cómputos en Managua con las delegaciones de los 151 municipios del país.

Entretanto, el jefe del Ejército de Nicaragua, Javier Carrión, advirtió el miércoles pasado que «están preparados para lo peor» y que, si fuera necesario, recurrirán a la fuerza de los 6.500 efectivos que serán desplegados en todo el país, de los cuales 2.500 resguardarán Managua. *

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