Se multiplicaron burlas y falsas alarmas

Las falsas cartas con ántrax, con queso rallado, café instantáneo, azúcar o hasta alimento para gatos en lugar del fatal polvillo, están brotando como hongos en todo Estados Unidos, provocando el cierre de decenas de oficinas postales y la entrada en acción de equipos antiterrorismo. Desde la masacre del 11 de setiembre, el FBI ya registró más de 2.500 falsas alarmas de cartas con ántrax en todo Estados Unidos. Muchas se producen por las reacciones de pánico de la población, pero se cuentan por decenas las que surgen de bromas de origen más o menos desconocido.

El presidente George Bush advirtió varias veces a los norteamericanos que los autores de las bromas serán castigados «con el máximo rigor de la ley». Muchos corren el riesgo de ser condenados hasta a cinco años de cárcel, pero esto no parece haber desalentado el envío de las misivas con falso ántrax.

En Nueva Jersey, una carta con una sustancia blanquecina fue introducida en una caja postal. La misiva tenía un remitente que de inmediato alertó a las autoridades: «Mohamed, 1 Tonnelle Avenue, Jersey City»: en esa calle habían vivido algunos de los pilotos suicidas del 11 de setiembre.

Pero la sustancia en el sobre, enviada con infinitas precauciones a un laboratorio, era queso rallado. La policía identificó al responsable, que explicó que «quería hacerle una broma a un amigo».

En Maryland, dos adolescentes fueron arrestados por haber preparado un sobre para enviar a la Casa Blanca, con alimento para gatos en el interior. El sobre, que fue dejado cerca de un buzón, fue hallado por un muchacho que lo entregó a la policía. Los dos muchachos, de 14 años, fueron detenidos: también en este caso querían hacer una broma.

Muy distinta fue la motivación del hombre que en Los Angeles llamó por teléfono a un tribunal de quiebras denunciando la presencia de ántrax.

Los trabajos del tribunal fueron suspendidos durante dos días, a un costo de 600.000 dólares para los contribuyentes. El hombre quería evitar que se tratara en el recinto sobre un caso de quiebra que le concernía.

«El de las falsas cartas con ántrax es un fenómeno imparable, explicó Robert Fein, un psicólogo de la Universidad de Massachussetts. Hay muchas personas descontentas en Estados Unidos que buscan una manera de expresar su resentimiento, y la burla sobre una falsa alarma bioterrorista es en este momento el canal ideal». *

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