Una masacre precede visita de Bill Clinton
Nueva Delhi, ANSA
Las víctimas pertenecían a la etnia sikh, que hasta ahora nunca había sido blanco de los ataques en Cachemira, el único estado indio de mayoría musulmana, en la frontera con Pakistán, que reclama su territorio.
Un grupo de terroristas separatistas obligó a todos los hombres de la aldea de Chitasinhhpura, 60 kilómetros al sur de Srinagar, la capital del estado, a salir de sus casas, los reunieron junto a un templo sikh y los fusilaron.
La matanza, inmediatamente atribuida por Nueva Delhi a elementos paquistaníes, fue perpetrada mientras los diplomáticos daban los últimos retoques a los discursos de los líderes.
El discurso de Clinton, pronunciado en un clima de extremada tensión por el nuevo episodio de violencia, reflejó la preocupación de Estados Unidos por la guerra sin cuartel en Cachemira, que provocó más de 30.000 muertos en los últimos diez años.
Clinton invitó a respetar la línea del cese del fuego establecida con tres sucesivas guerras entre ambos países, poner fin a la violencia y entablar un diálogo entre India y Pakistán, palabras recibidas con satisfacción en la India, puesto que reflejan la posición de Nueva Delhi.
«Compartimos plenamente las declaraciones del presidente», dijo un estrecho colaborador del premier Atal Bihari Vajpayee.
El respeto de la línea del cese del fuego, significa, para los indios, un indirecto reconocimiento de que el Estado de Jammu y Cachemira, es parte integrante de la India, como afirma Nueva Delhi.
Clinton prometió al premier indio Vajpayee que el sábado próximo repetirá las mismas palabras al general Parvez Musharraf, jefe del gobierno paquistaní, cuando se reúna con él en Islamabad.
También la invitación para poner fin a la violencia suena como una advertencia a Pakistán, puesto que respalda la guerrilla afirmando que no se trata de terroristas sino de partisanos.
Pero sobre la cuestión más candente y la que preocupa más a Estados Unidos, la de la proliferación nuclear –India y Pakistán son ambas potencias nucleares– Clinton no obtuvo ninguna satisfacción en Nueva Delhi.
Vajpayee se limitó a confirmar que la India se comprometió a no tomar la iniciativa en la utilización de armas nucleares y a no llevar a cabo experimentos nucleares en el futuro, pero reiteró que la India quiere mantener un potencial disuasivo mínimo «creíble».
Las divergencias sobre el tema nuclear no impidieron que fuera relanzada una nueva «relación estratégica» entre ambos países que debería cancelar el fantasma de la «guerra fría», cuando se consideraba a Nueva Delhi aliada de la Unión Soviética.
Las bases para la nueva relación, sobre todo económica y comercial, fueron trazadas en un documento firmado por Vajpayee y Clinton, cuyo título menciona el siglo XXI.
En efecto, Clinton habló de India y Estados Unidos como de dos «potencias tecnológicas» y el documento refleja el interés estadounidense por la colaboración científica y tecnológica con Delhi.
La India, en efecto, se convirtió en las últimas décadas en un extraordinario semillero de matemáticos y expertos en informática, muy cotizados en Europa y en Estados Unidos.
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