La victoria del PP en elecciones regionales gallegas refuerza a Aznar
La victoria el domingo por mayoría absoluta del Partido Popular (PP, derecha) en las elecciones regionales de Galicia (noroeste) refuerza la posición del gobierno de José María Aznar, cuando faltan dos meses para la presidencia española de la Unión Europea (UE), estimaron este lunes los observadores.
La cuarta mayoría absoluta consecutiva del incombustible presidente fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne, supone un respiro para la formación del gobierno español cinco meses después del fracaso que supuso su intento de desbancar a los nacionalistas del poder en el País Vasco.
Fraga, con 41 diputados sobre 75 antes de que mañana miércoles se contabilice el voto de la emigración, que representa un poco más del 10% de los 2,5 millones de inscritos en el censo electoral y que suele favorecer tradicionalmente al PP, será reelegido presidente de su región natal por cuarta vez consecutiva el próximo 20 de noviembre. Esta aplastante victoria llega cuando el Ejecutivo de Aznar se ve salpicado por el escándalo financiero Gescartera. Este asunto, que ya provocó en julio pasado la dimisión del secretario de Estado de Hacienda Enrique Giménez-Reyna, amenaza, en términos de responsabilidad política, al ministro de Hacienda Cristóbal Montoro y al vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato.
«Estos resultados dan al Partido Popular el oxígeno suficiente para afrontar con fuerza problemas como el caso Gescartera o las guerras de sucesión», afirmó ayer lunes el cotidiano liberal El Mundo, en alusión a la sucesión de Aznar, que no piensa renovar su mandato en 2004.
Aunque la victoria del PP en Galicia es principalmente un éxito personal de Manuel Fraga, antiguo ministro del dictador Francisco Franco, antes de convertirse en uno de los redactores de la Constitución de 1978 y una figura histórica de la derecha española, también se explica por una profunda transformación de esta región rural y una progresión notable del nivel de vida, según los editorialistas.
Del brillante club de fútbol del Deportivo La Coruña a Zeltia, la industria farmacéutica puntera en la investigación contra el cáncer, pasando por la moda de Zara, esta región rural de tradiciones célticas limitada al norte y al oeste por el Atlántico, ha cambiado profundamente en estos últimos veinte años.
«El mapa electoral gallego coincide bastante con el de España (…), donde el triunfo del centro-derecha es hoy una manifestación de la normalidad en el cuadro electoral», afirmó el jurista Ignacio Sánchez Cámara, profesor en la universidad de La Coruña, en las páginas del periódico conservador ABC. En cincuenta años de carrera política en la que pasó de la dictadura a la democracia, Fraga, «apenas tocado por el desgaste del poder y dispuesto a morir con las botas puestas», según la expresión del rotativo El País, también ha sido el mentor de José María Aznar, al que propulsó a la cabeza del PP en 1990 convirtiéndolo en su sucesor en la escena nacional antes de tomar las riendas de su región natal.
El PP mantuvo su base electoral a pesar de los avatares de la política nacional, infligiendo un duro revés a su principal rival, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que progresa un poco –en Galicia a expensas de los nacionalistas– pero demasiado lentamente para convertirse a corto plazo en una alternativa de poder.
«El efecto Zapatero (NDLR: José Luis Rodríguez Zapatero, líder del PSOE) se limita a escalar en los sondeos de popularidad, pero no hace remontar (al PSOE) en las urnas», subrayó ABC, invitando Aznar a aprovechar «su amplio margen de maniobra y de la tranquilidad recobrada» para remodelar su Gobierno.*
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