"He aquí Nueva York: una democracia de fotografías"

La primera muestra fotográfica tras los atentados en NY

Hay media hora de cola para entrar en un par de negocios de la zona donde 2.000 fotografías desafían la capacidad de contener las lágrimas. En esas dos boutiques de Prince Street, en el corazón del barrio de los artistas y la moda, hay en curso un proyecto sin precedentes.

Toda la ciudad está invitada a ofrecer las fotos que documenten desde todo punto de vista el día que cambió el rostro de Nueva York.

Profesionales y aficionados, bomberos y niños donaron sus mejores tomas, que ahora constituyen una gran muestra en continua expansión.

Se llama «He aquí Nueva York: una democracia de fotografías», y es la propuesta con la que algunos expertos en artes visuales quisieron documentar el 11 de setiembre.

Las fotos ocupan todo espacio disponible, tapizan las paredes y están dispuestas incluso como ropa tendida sobre cuerdas colocadas de un punto a otro de las dos improvisadas galerías de arte.

Más de 2.500 personas llenan cada día los locales de la muestra, que debería permanecer abierta hasta el 4 de noviembre, pero será sin duda extendida.

De cada foto se puede comprar un duplicado, por 25 dólares: todo lo recaudado va para beneficencia, para los hijos de las víctimas de las Torres Gemelas.

«Nunca vi estas imágenes, te dan una idea de la verdadera historia de lo que ocurrió», murmura con la boca abierta Sol Arian, un estudiante de 22 años de la New York University.

La misma reacción tienen los otros visitantes. La multitud ruidosa que espera en la cola para entrar se queda imprevistamente en silencio cuando está en medio de las fotografías.

Murmullos difusos –«Oh, Dios mío»– acompañan la permanencia frente a imágenes de las Torres Gemelas tomadas pocos minutos antes del ataque aéreo, seguidas por fotogramas del horror desde ángulos hasta ahora nunca vistos.

Hay fotos de la fuga de Manhattan, fotos de las torres vistas desde Brooklyn o del observatorio sobre el Empire State Building, además de imágenes de los socorristas e imágenes de muerte. Todas anónimas, para garantizar la «democracia de la fotografía» prometida por el título.

«Sólo mirando este conjunto –explica Michael Schulan, uno de los organizadores– es posible elaborar, desde un punto de vista emotivo e intelectual, lo que sucedió y tratar de entender quiénes somos ahora».

Tras los miles de volantes con los rostros de los desaparecidos del World Trade Center, que durante semanas llenaron las calles de la ciudad, le toca ahora a las fotos del SoHo la tarea de ayudar a Nueva York a curar sus profundas heridas psicológicas.*

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