Represalias judías, tras el asesinato de un ministro, cobraron la vida de 24 personas

Incursión israelí en Cisjordania dejó cuatro palestinos muertos

Por cuarto día consecutivo, la región de Belén, en el sur de Cisjordania, fue el principal foco de tensión. Tres palestinos murieron, entre ellos un comandante de la policía y un oficial de los servicios de inteligencia.

Un palestino de 18 años murió cerca de Jenín (norte de Cisjordania). Al menos ocho palestinos fueron heridos en los alrededores de Belén, y siete más en otras zonas de Cisjordania.

Por otro lado, un adolescente palestino sucumbió el domingo a las heridas que sufrió a fines de setiembre en la franja de Gaza.

El papa Juan Pablo II condenó los actos de violencia, en particular los registrados en Belén.

«La guerra y la muerte han llegado incluso a la plaza de la basílica de la Natividad», lamentó el Papa al final de la misa dominical.

La televisión pública israelí mostró el domingo por la noche imágenes de las vidrieras perforadas por balas de la basílica de la Natividad, construida sobre la gruta en la que se dice que nació Jesucristo.

En Belén (sur de Cisjordania), las fuerzas israelíes, con el apoyo de tanques, penetraron 2 km en el interior de la ciudad, y controlan los alrededores de los hoteles Paradise y Continental.

Un gran centro comercial de la ciudad estaba en llamas, según un corresponsal de la AFP en el sector.

El número de palestinos muertos desde el inicio, el pasado jueves, de esta oleada de incursiones israelíes, se eleva ya a 24, y el de muertos desde el inicio de la Intifada (levantamiento palestino), el 28 de septiembre de 2000, a 904, 704 palestinos y 178 israelíes.

El ejército israelí mantuvo sus posiciones en torno a Belén y la población vecina de Beit Jalá, a Ramalá (centro), y las ciudades norteñas de Naplusa, Jenín, Tulkarem y Kalkilia.

Israel lanzó esta ofensiva en represalia por el asesinato, el 17 de octubre, de su ministro de Turismo, Rehavam Zeevi, que lideraba un partido de extrema derecha. El atentado fue reivindicado por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP, izquierda laica radical).

El FPLP afirmó querer vengar a su jefe Abú Alí Mustafá, asesinado en agosto por el ejército israelí. Según la radio pública, los servicios de seguridad israelíes estiman que el sucesor de Abú Alí Mustafá, Ahmad Saadat, y el jefe de la sección armada del FPLP en Ramalá, Ayed Abú Ulma, ordenaron el asesinato.

El gobierno israelí exigió la extradición de los asesinos de Rehavam Zeevi, amenazando con tratar a «la Autoridad Palestina como una entidad que apoya el terrorismo».

El ministro de Defensa, Binyamin Ben Eliezer, aseguró sin embargo que Tel Aviv no tenía intención de «provocar la caída de Yasser Arafat», el presidente palestino, o de «hundir a la Autoridad Palestina».

La Autoridad palestina, que se comprometió a detener a los responsables del atentado aunque excluyó su extradición, declaró el domingo por la noche «fuera de la ley» al brazo armado del FPLP.

En un comunicado publicado en Gaza, el Alto Consejo de Seguridad Nacional palestino declaró «fuera de la ley a todo grupo que haya actuado en nombre del mártir Abú Alí Mustafá, cometiendo acciones sospechosas que perjudicaron a los intereses supremos de nuestro pueblo y dieron ocasión a Israel para que reforzara su represión contra nuestro pueblo». Según el principal consejero de la Autoridad Palestina, Nabil Abú Rudeina, Arafat pidió la intervención del presidente estadounidense, George W. Bush, «durante una conversación telefónica con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell».

Además, durante una entrevista con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, el presidente palestino «le apremió a convocar una reunión de urgencia del Consejo de seguridad», indicó Rudeina.

La Autoridad Palestina trata de obtener una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad sobre las incursiones, que según el ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo, forman parte de un «plan draconiano» del primer ministro israelí, Ariel Sharon, para recuperar el conjunto de los territorios autónomos.

La Unión Europea, que llamó a Israel a retirarse de las zonas autónomas, enviará a partir del lunes a Oriente Medio a su alto representante para la política exterior, Javier Solana.

Qatar, que preside la Organización de la Conferencia Islámica (OCI, 57 miembros) pidió también una reunión del Consejo de seguridad.

Israel atribuyó la responsabilidad de la situación a la Autoridad Palestina. «El primer ministro declaró que Israel no tenía la menor intención de permanecer en los lugares en los que Tsahal (el ejército israelí) penetró», afirmó el gobierno en un comunicado publicado tras el consejo de ministros de la semana.

«El tiempo que Tsahal permanecerá dependerá en gran parte de las medidas que tome Arafat para impedir el terrorismo», añadió.

La amplitud de la ofensiva ha provocado malestar entre los ministros laboristas, en particular el jefe de la diplomacia israelí, Shimon Peres, que llegó el domingo a Estados Unidos, donde se entrevistó con Kofi Annan, y donde se reunirá con responsables norteamericanos. La única excepción ha sido Ben Eliezer, considerado un «halcón» dentro del partido laborista. Según la radio pública, los ministros laboristas amenazaron el domingo con abandonar el gobierno si el ejército mantiene el bloqueo, pero la noche del domingo Shimon Peres salió al paso de esas informaciones y dio a entender que no piensa abandonar el ejecutivo. *

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