EEUU solicitó fuerzas especiales de élite británicas

Fuerzas especiales británicas (SAS), pueden jugar un rol decisivo contra el terrorismo internacional que lidera Estados Unidos, pero expertos militares ingleses consideran que aún no están dadas las condiciones para un ataque terrestre en Afganistán.

Washington pidió al gobierno del primer ministro británico, Tony Blair, el envío a Afganistán de todos los hombres de las SAS para ayudar a los soldados norteamericanos a «sacar de su madriguera» a Osama bin Laden, escribió hoy el diario Sunday Telegraph.

La prensa británica dijo que, aunque en reducido número de grupos, las fuerzas especiales de este país ya habían participado en misiones militares en Afganistán durante las últimas semanas.

El Pentágono, al parecer, pretende ahora que todas las tropas de élite se coloquen a su lado en el escenario bélico, en tanto que el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña indicó que está listo para enviar el mayor número posible de hombres pero descartó que la totalidad de las fuerzas sea empleada al mismo tiempo.

Estados Unidos quiere contar con las tropas de las SAS para llevar a cabo con éxito las misiones terrestres contra los talibán.

Las fuerzas especiales SAS actuaron durante la Guerra de las Malvinas, librada en el Atlántico Sur contra Argentina en abril de 1982, en la Guerra del Golfo (enero-febrero 1991) y en el entrenamiento de los «mujaidines» (combatientes del pueblo) que expulsaron a los soviéticos de territorio afgano (febrero 1989).

Con su lema «Quien arriesga gana», las SAS cuentan con una alta tecnología en comunicaciones.

Según la prensa local, Londres enviará a Afganistán 200 soldados de sus fuerzas especiales, un número de efectivos nunca empleado por Gran Bretaña en un mismo conflicto desde la campaña de Yemen en los 60.

El resto de las fuerzas especiales permanecerá en su base para eventuales emergencias.

Al parecer, cuatro días antes de la ofensiva terrestre del sábado, a cargo de las fuerzas Ranger estadounidenses, unos 12 soldados de las SAS ingresaron al sur de Kandahar para efectuar tareas de reconocimiento y preparar el terreno para las tropas norteamericanas. Según Christopher Langton, analista del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS), una intervención tradicional a través del uso de tropas y armas puede favorecer un eventual apoyo de la población afgana al régimen talibán.

Por su parte, Christopher Bellamy, profesor de ciencias militares en la Universidad de Cranfield, coincidió con la visión de Langton.

«Cualquiera que piense que las tropas de la coalición pueden atravesar los confines de Afganistán con tanques, se equivoca», dijo Bellamy.

El subsecretario de las Fuerzas Armadas británicas, Adam Ingram, señaló que la coalición busca alcanzar los propios objetivos en Afganistán antes del comienzo del invierno y del mes sagrado de Ramadán.

Durante una entrevista a la emisora Sky News, Ingram afirmó que, de no poderse alcanzar esos términos, la campaña militar puede prolongarse. El Ramadan es el noveno mes del calendario musulmán y es una época dedicada a la contemplación y al fortalecimiento de los lazos familiares y de la comunidad. *

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