Líder talibán llama a las tribus pashtún de Pakistán a la jihad

El jefe supremo de los talibán, el molá Omar, llamó a las tribus pashtún de Pakistán a que envíen a miles de hombres a la jihad (guerra santa) contra Estados Unidos, pero está lejos de contar con ese apoyo.

El llamamiento fue lanzado por mediación de Abdul Bari Marufi, jefe de la tribu pashtún Rodi Alizei, y propagado por las tribus de Baluchistán, provincia del oeste de Pakistán.

Las tribus pashtún, que representan a la etnia principal en Afganistán y en esta parte de Pakistán, son también objetivo de negociaciones para que respalden al futuro gobierno afgano.

Los talibán intentan conseguir el apoyo de esas tribus, muy autónomas a ambos lados de la frontera afgano-paquistaní.

La primera reunión entre el molá Omar y Abdul Bari tuvo lugar en Kandahar, feudo de los talibán en el sur de Afganistán, mucho antes de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos.

La petición fue reiterada después a los jefes tribales en Quetta, ciudad paquistaní situada a 280 km al suroeste de Kandahar.

Alrededor de 50 tribus habitan esta zona fronteriza muy permeable y entre 10.000 y 20.000 hombres podrían unirse a las filas de los talibán, que ya cuentan con unos 60.000 efectivos.

Sin embargo, muchos grupos respaldan a la tribu Durrani, una de las más importantes, de donde procede el ex rey Zaher Shá de Afganistán y a quien muchos Durrani guardan fidelidad.

La tribu Ghilzai, la más importante, suministra a los talibán el grueso de sus filas, empezando por el molá Omar.

Los Ghilzai y los Durrani mantienen difíciles relaciones y la petición del molá Omar podría generar nuevos roces.

Los contactos del molá Omar con los jefes de las tribus en el lado paquistaní remontan a 1996, fecha de la llegada de los talibán a Kabul, cuando visitó tres veces Quetta para comprar armas a través de Jamiat Ulema e Islam (JUI), movimiento islámico radical paquistaní. Ya entonces, su fanatismo religioso dejó mala impresión.

Uno de los jefes de la tribu Kakar y ex ministro provincial de Baluchistán, Mohammad Sarwar Jan Kakar, explicó que muchas tribus se opusieron entonces a los talibán y a su lectura ultraconservadora del Corán.

Kakar aseguró que su tribu, cercana a la Durrani, no está dispuesta a engrosar con sus hombres las filas talibán y desea que la ONU intervenga para poner fin a los ataques estadounidenses.

La continuación de estos bombardeos puede llevar a que los musulmanes se unan a la causa talibán, sean o no próximos a la milicia fundamentalista, advirtió.

Muchos creen igualmente que Osama bin Laden, principal sospechoso de los atentados contra Estados Unidos, controla al molá Omar, gracias sobre todo a los 9.000 árabes que están a su lado.

«Omar es un extremista poco inteligente, pero Osama y sus amigos sí lo son», afirmó Kakar.

El jefe de otra tribu, bajo anonimato, aseguró que Bin Laden opera desde un búnker gigantesco en la provincia de Kandahar, cuya construcción duró tres años.

«Los estadounidenses ya lo alcanzaron con sus bombas, pero es extremadamente profundo», afirmó.

Las reticencias de algunas tribus pashtún frente a los talibán no significa, sin embargo, que estén dispuestas a ayudar a Estados Unidos, según el analista paquistaní, Sher Bahadur.

Los pashtún, ya sean Durrani o Ghilzai, «creen firmemente que el plan estadounidense no es sólo detener a Bin Laden, sino eliminar a la sociedad islámica», explicó. *

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