Un hijo de 10 años del molá Omar murió durante los primeros bombardeos, aseguró un doctor afgano

EEUU advirtió que la guerra contra el Talibán podría seguir en el Ramadán

Los talibán informaron que al menos 18 civiles murieron a consecuencia de las bombas caídas en un barrio residencial de Kabul pero testigos independientes dijeron que las víctimas fatales fueron 10.

Entre tanto se informó que un hijo de 10 años del jefe de los talibán, el molá Omar, perdió la vida en la primera oleada de ataques norteamericanos, el 7 de octubre, afirmó ayer domingo en la BBC un médico afgano que intentó infructuosamente salvarle la vida.

El niño sufrió heridas graves en el abdomen y fémur durante los bombardeos de Kandahar. El doctor Abdul Barri, entrevistado por la BBC en la frontera con Pakistán, en el puesto de Chamán, cerca de la ciudad paquistaní de Quetta, afirmó que él mismo intentó durante varias horas salvar al muchacho.

El molá Omar estaba presente y suplicaba al médico que salvara a su hijo, que sucumbió a sus heridas en el transcurso de esa misma noche.

El tío del molá Omar también resultó gravemente herido esa noche y permanece ingresado en el hospital de Kandahar, que sólo dispone de una reserva de cinco días de medicinas, según el médico. Por su parte Estados Unidos bombardeó ayer domingo las posiciones talibán en el frente que protege la capital afgana, y cerca de la ciudad estratégica de Mazar-e-Sharif (norte), lo que podría permitir el progreso de las fuerzas de la Alianza del Norte que intentan derrocar al gobierno talibán.

Un responsable talibán de Mazar-i-Sharif afirmó ayer domingo que la ofensiva contra esa ciudad fue contenida y que 200 oponentes habían muerto en recientes combates en sus alrededores. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo que Estados Unidos y sus socios en la coalición internacional contra el terrorismo esperan que las operaciones militares contra Afganistán estén «resueltas» antes del comienzo del invierno (boreal).

«Sería mejor para nuestros intereses y los de la coalición ver este asunto resuelto antes de que llegue el invierno y ello hace nuestras operaciones mucho más difíciles», dijo Powell en la cadena de televisión Fox, desde Shanghai, donde participa en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Powell dijo que sería importante respetar el mes de ayuno de Ramadán, en que todo musulmán debe orar desde el alba al atardecer y que comienza a mediados de noviembre, pero que «ello depende de qué más deba hacerse, (y) de la situación de las operaciones militares a mediados de noviembre».

Powell no excluyó sin embargo que los ataques prosigan durante este período sensible, cuando ya una parte importante del mundo musulmán es muy cauteloso o francamente hostil a la campaña estadounidense en un país islámico.

«Tenemos que ser respetuosos de un período religioso muy significativo pero al mismo tiempo tenemos que asegurarnos de continuar la campaña», dijo Powell.

Enfrentado al inicio de la tercera semana consecutiva de bombardeos contra su territorio, el gobierno talibán anunció que se propone distribuir lanzacohetes, metralletas pesadas y baterías antiaéreas para detener a los comandos estadounidenses que operan junto a la oposición afgana.

La oposición al régimen de Kabul anunció el lanzamiento de una ofensiva en Dar-e-Suf, donde este domingo hubo intensos combates. Los grupos antitalibán están apoyados por militares estadounidenses y operan en tres frentes, dijo Yanus Qanooni, ministro del Interior de la Alianza del Norte: en el valle del Panshir (al norte de Kabul), en Dar-e-Suf, al sur de Mazar-e-Sharif (norte), y cerca de Joya Boheddin (provincia de Tajar, norte).

Los ataques estadounidenses del sábado por la noche contra Herat (oeste), particularmente «severos» en comparación a los bombardeos precedentes, tenían por objetivo una división militar, y destruyeron totalmente el hospital militar de la ciudad, declaró el gobernador talibán de Herat, citado por Afghan Islamic Press.

El balance de los bombardeos de los tres últimos días en Herat fue de 50 a 60 muertos, y 150 heridos, afirmó el director de Bajtar, la agencia de prensa oficial de los talibán, Abdul Hanan Hemat. No había ningún balance de víctimas procedente de fuentes independientes.

Tras dos semanas de ataques aéreos, el objetivo inicial de Washington –controlar el espacio aéreo afgano– parece haber sido alcanzado. El Pentágono anunció ayer domingo que varias bases de la red Al Qaeda quedaron inutilizables.

El debilitamiento de la defensa aérea afgana podría facilitar las operaciones terrestres, como la llevada a cabo por los comandos-paracaidistas en la noche del viernes a sábado pasados cerca de Kandahar, el feudo de los talibán, para tratar de capturar a Osama bin Laden, el fundamentalista islámico señalado por Estados Unidos como cerebro de los atentados del pasado 11 de setiembre.

El jefe de Estado Mayor Conjunto norteamericano, general Richard Meyers, dijo ayer domingo que las tropas de Estados Unidos intentarán capturar a Bin Laden «vivo» si es posible pero señaló que «las balas silbarán» si no se entrega.

«Si se trata de una situación defensiva, entonces, ustedes saben, las balas silbarán. Pero si podemos capturarlo, es lo que haremos», indicó.

Escapando a los bombardeos norteamericanos, entre 10.000 y 15.000 refugiados afganos se hallan en la frontera con Pakistán, según testigos.

Tres personas resultaron heridas ayer domingo en dicha frontera, en Chamán, cuando milicianos talibán y luego fuerzas pakistaníes dispararon para impedir el paso de unos 600 refugiados afganos, según testigos.

Por otra parte, los líderes de los países con costas en la zona Asia-Pacífico presentaron el domingo en la cumbre del APEC en Shanghai un frente unido en la lucha antiterrorista pero no lograron superar sus diferencias sobre la campaña estadounidense de represalia en Afganistán.

Indonesia, con 180 millones de musulmanes, y Malaisia, también musulmán, permanecieron opuestos a la campaña militar liderada por EEUU contra los talibán que gobiernan Afganistán, y que protegen a Bin Laden.

Rusia y China subrayaron que la campaña militar debe ser suplantada rápidamente por una solución política en Afganistán.*

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