Los militares estadounidenses tuvieron sus primeras víctimas en los ataques terrestres

Rangers saltaron en paracaídas y atacaron posiciones del talibán

Los militares estadounidenses que tuvieron sus primeras víctimas en acción cuando se accidentó un helicóptero que apoyaba la operación terrestre cerca de la frontera con Pakistán, dijeron que sus fuerzas se movieron en Afganistán sin oposición mayor y que estaban en preparación nuevas acciones.

El Pentágono mostró filmaciones de la operación, incluyendo dramáticas imágenes de saltos nocturnos de paracaidistas, y funcionarios dijeron que las tropas habían «atacado y destruido objetivos asociados con las actividades terroristas y el comando del Talibán».

Luego de casi dos semanas de ataques aéreos, una de las operaciones terrestres de los Rangers y otras tropas fue contra un centro de comando y control cerca del bastión del movimiento Talibán de Kandahar y otra contra un campo de aviación, ambos sitios en el sur de Afganistán.

No fueron capturados líderes del Talibán ni el grupo Al Kaidah del disidente de origen saudita Osama bin Laden, admitió el Pentágono.

En Estados Unidos, una asistente del líder demócrata de la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, dijo el sábado que la bacteria de carbunclo (anthrax en inglés) fue encontrada en una oficina de correo de un edificio de la Cámara ubicado a tres cuadras del Capitolio, o sede principal del Congreso.

El descubrimiento se produjo cinco días después de que más de dos docenas de personas resultaran expuestas al carbunclo por el arribo de una carta que contenía la sustancia y fue abierta en la oficina del líder demócrata del Senado, Tom Daschle.

El presidente estadounidense George W. Bush, quien se encontraba en China en la cumbre Asia-Pacífico, dijo que los dos soldados no murieron en vano. La operación terrestre inició una nueva fase de una campaña que según Estados Unidos sólo terminará con la muerte o captura de Bin Laden y sus seguidores, principales sospechosos de los ataques del 11 de setiembre en Nueva York y Washington, y la caída del movimiento Talibán que los ha protegido desde 1996.

El ministro de Educación del Talibán, Amir Khan Muttaqi, dijo que no podía descartar la posibilidad de que combatientes de esta organización hayan derribado al helicóptero, pero esto fue rechazado de plano por el Pentágono, que definió al suceso como un accidente.

Bush dijo que el pueblo estadounidense debe esperar «momentos de sacrificio» en la campaña militar iniciada el 7 de octubre con ataques aéreos y de misiles contra las posiciones del Talibán y afirmó ante hombres de negocios en Shanghai que «nuestros enemigos son asesinos con alcance mundial».

El Talibán permanecía desafiante, diciendo que no renunciará a su fe musulmana ni entregará al hombre más buscado en el mundo, Bin Laden, a quien considera un «huésped».

Mientras las fuerzas estadounidenses ingresaban a territorio afgano en la primera operación terrestre conocida, la aviación de la alianza «antiterrorista» mantenía su dominio en los cielos, atacando Kabul y Kandahar.

Una nave, que por su sonido parecía un helicóptero, sobrevoló la capital afgana, Kabul, dos veces en la noche del sábado, mientras había movimiento de tanques en las calles de la ciudad envuelta en tinieblas, dijeron testigos.

 

Bush habla de bioterrorismo

 

En su mensaje semanal por radio, Bush dijo que no había evidencia que vincule las cartas que contenían carbunclo con Bin Laden o la red Al Qaeda.

«No sabemos todavía quién envió el carbunclo al Capitolio de Estados Unidos y a varias organizaciones de medios. Sabemos que cualquiera que haya enviado deliberadamente carbunclo está involucrado en un crimen y en un acto de terrorismo», dijo.

Bush añadió que él y los otros 20 líderes reunidos en Shanghai discutían las formas de «proteger mejor a nuestros ciudadanos de una nueva amenaza, la amenaza del bioterrorismo».

Había alarma mundial por los casos de carbunclo en Estados Unidos.

Un laboratorio brasileño dijo el sábado que el material que contenía una carta enviada a la corresponsalía del diario The New York Times en Rio de Janeiro no contenía carbunclo.

Mientras tanto, uno de los más poderosos ministros del Talibán discutió lo previamente impensable con autoridades de Pakistán: la posible conformación de un gobierno afgano si el movimiento islámico de línea dura es sacado del poder.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán, Riaz Mohammad Khan, dijo el sábado que Jalaluddin Haqqani, responsable de asuntos tribales en el multiétnico Afganistán, discutió sobre un gobierno pos Talibán esta semana en una visita a Islamabad.

«Esto es algo que la comunidad internacional y Naciones Unidas han estado tratando de promover», dijo Khan. «Estas reuniones y discusiones se refieren al… futuro y perspectivas de un gobierno de amplia base (en Afganistán) y cómo debería trabajar», añadió. *

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