Agentes de Inteligencia hacen campaña entre afganos para que se rebelen

Los comandos de EEUU en el sur de Afganistán

«Los aviones no pueden hacer suficiente daño. No pueden arrastrarse por el terreno y encontrar a la gente. Por eso la operación es necesaria para la victoria», justificó el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, pero se negó a comentar las operaciones terrestres. A 13 días del inicio de la operación Libertad Duradera, Estados Unidos reanudó sus bombardeos contra Kabul, Jalalabad y Kandahar sin respetar, como lo había hecho hace una semana, el día santo para los musulmanes, que es el viernes.

«Las tropas de tierra son las más vulnerables y por ello el Pentágono no dará información sobre la especie», dijo el contraalmirante John Stefflebeem, vocero del Pentágono, en Washington, quien no descartó que la ofensiva se traslade a otros países. Washington utilizó en el décimotercer día de la campaña Libertad Duradera 90 aviones y una decena de bombarderos pesados para golpear tanques, estructuras militares y campos de adiestramiento de la organización terrorista Al Qaeda, de Osama bin Laden.

«Es prudente esperar una respuesta de Al Qaeda a la campaña Libertad Duradera», advirtió el militar estadounidense, quien confirmó que existe una campaña de propaganda que «está dando resultados entre la población afgana».

Paralelamente, la opositora Alianza del Norte rechazó una tregua planteada por el líder talibán, el mullah Mohammed Omar, para unirse a una resistencia contra Estados Unidos. Fuentes militares citadas por The Washington Post y CNN informaron que «minúsculos grupos» ocupan la zona sur afgana, cerca del centro estratégico talibán y de la residencia de Omar. El miércoles la televisión y la radio estatales de Irán habían informado de combates entre comandos estadounidenses y milicias talibán.

Pero el régimen en el poder de Kabul desde 1996 aseguró que «no hay indicios de la presencia de tropas estadounidenses», informó Abdul Hanan Himat, funcionario del Ministerio de Información talibán, citado por la agencia AIP, en Islamabad.

Los comandos militares y agentes de la CIA tendrán con el correr de los días «un significativo aumento», pero no tendrá las dimensiones de las utilizadas durante la Guerra del Golfo Pérsico, en 1991, para retirar a Irak de territorio kuwaití.

Las fuerzas especiales estadounidenses llegaron al sur afgano desde el portaaviones Kitty Hawk, ubicado en el Mar Arábigo.

Fuentes de la oposición a los talibán señalaron que ocho consejeros militares estadounidenses están en contacto con la Alianza del Norte, según reportes desde la frontera con Tadjikistán.

La cadena de Qatar, Al Jazeera, dijo que a plena luz del día aviones atacaron un objetivo cerca del Hotel Internacional de Kabul, causando la muerte de al menos cinco civiles.

Al Jazeera también reportó que cientos de familias fueron evacuadas y llevadas a parajes lejanos de los objetivos militares.

El presidente George W. Bush y el secretario de Estado Colin Powell se encuentran en China, mientras que a cargo de la campaña en Estado Unidos quedó Rumsfeld, el jefe del Pentágono.

Si bien parece haber comenzado la segunda fase del operativo con la inclusión de comandos terrestres, el régimen talibán sostuvo que sus defensas antiaéreas «están intactas», según el embajador de la dictadura religiosa en Pakistán, Abdul Salam Zaaef. Zaaef rechazó una posibilidad para entregar a Bin Laden, acusado por Estados Unidos de los atentados del 11 de setiembre, y desmintió que el régimen talibán esté dividido entre «moderados y extremistas» como refirieron varias fuentes, sobre todo en Europa.

«Estamos listos para una larga guerra contra Estados Unidos», afirmó Zaaef en Pakistán, el único país que reconoce diplomáticamente al talibán y que concedió a Estados Unidos su tercera base aérea, en Dalbandin, sur del país.

En el frente de la guerra civil afgana, la Alianza del Norte se prepara para atacar la estratégica ciudad norteña de Mazar i Sharif.

«Vamos a rodear Mazar de modo que la población civil no corra riesgos y el régimen talibán no tenga escapatoria», dijo Ustad Attah, un comandante de las fuerzas de la Alianza del Norte. «Necesitaremos al menos cuatro días», dijo el dirigente que pertenece a la minoría de la etnia tajika que responde al ex presidente afgano Buranuddin Rabbani.

También está avanzando hacia Mazar el general Rashid Dostum, jefe de la milicia uzbeka, y Ustad Makhakek, líder de la minoría religiosa chiíta y pro iraní. Dostum es un ex oficial del ejército afgano que combatió a los mujaidines que resistían la invasión soviética (1979-1989) y que luego de la caída del régimen pro comunista se pasó a las filas de la oposición contra el talibán. *

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