Los talibán no ceden ante EEUU, mientras llegan masivamente refugiados al vecino Pakistán

Fuerzas estadounidenses de elite ya están en el territorio afgano

Los dos fundamentalistas islámicos, objetivo principal de esa inédita operación de caza humana, escaparon a los bombardeos norteamericanos en Afganistán, afirmó ayer el embajador de los talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaeef.

Los ataques aéreos estadounidenses dejaron más de 500 muertos entre los civiles, según Zaeef. No se disponía de ningún balance de fuentes independientes.

Cuando seis personas en Estados Unidos han desarrollado la enfermedad del ántrax, tras recibir cartas contaminadas, el presidente norteamericano, George W. Bush, obtuvo en Shanghai el apoyo de Pekín para su lucha contra el terrorismo.

Los talibán mantuvieron la incertidumbre sobre sus intenciones el viernes, al anunciar por medio de su embajador en Islamabad, que estaban dispuestos a negociar basándose en un «plan de paz».

Pero el propio embajador desmintió a continuación que hubiera llevado ese plan a Pakistán desde Kandahar, de donde regresó el viernes, tras entrevistarse con el molá Omar. «No, no he traído ninguna nueva propuesta», aseguró a Afghan Islamic Press.

Afirmó que los talibán se seguían negando a extraditar a Osama bin Laden, considerado responsable de los ataques suicidas contra Nueva York y Washington, que el pasado 11 de setiembre dejaron unos 5.500 muertos y desaparecidos.

El presidente Bush declaró la semana pasada que Washington podría detener los ataques aéreos en Afganistán, pero sólo si los talibán entregaban a Bin Laden inmediatamente y sin condiciones. Descartó toda negociación con los talibán.

Fuerzas especiales norteamericanas –comandos de élite– entraron en territorio afgano, según responsables norteamericanos de Defensa, citados por el Washington Post.

Un número reducido de ellos se encuentran ya en el sur del país, en el corazón de la región controlada por la milicia talibán, para apoyar las acciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana destinadas a convencer a los líderes de la etnia pashtún de romper sus vínculos con el régimen talibán.

Según otro responsable, muy pronto se desplegarán más tropas en Afganistán que llevarán a cabo misiones de reconocimiento, de establecimiento de blancos para los aviones y, eventualmente, de ataques directos contra las fuerzas de los talibán o contra los jefes terroristas.

Por su parte, un comandante de las tropas antitalibán reveló que un equipo norteamericano de ocho hombres estaba ya en la provincia de Samangán (norte), al lado del general Abdul Rashid Dostam, uno de los comandantes de la oposición armada.

Bush se negó este viernes a confirmar tales informaciones «para no poner en peligro las operaciones en marcha». «Pero utilizaremos todos los medios necesarios para lograr nuestros objetivos», añadió.

Los talibán, en el poder en Kabul, están dispuestos a hacer frente a un eventual despliegue de tropas terrestres estadounidenses, afirmó Abdul Hanan Hemat, jefe de la agencia de prensa Bajtar, órgano oficial de los talibán.

Bush rechazó este viernes toda pausa en los ataques aéreos, incluso para facilitar la distribución de ayuda humanitaria a los afganos, y acusó al régimen talibán de ser el que provoca el hambre al pueblo afgano.

Entre 50.000 y 60.000 refugiados afganos llegaron a Pakistán, a las regiones de Peshawar y Quetta (oeste), desde el inicio de los ataques el pasado 7 de octubre, según las estimaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

La aviación norteamericana continuó el jueves por la noche y el viernes por la mañana sus bombardeos contra las ciudades de Kabul y de Kandahar (sur) y contra la región de Jalalabad (este).

Washington dio a entender el jueves que esa campaña iba a pasar a una nueva fase con la entrada en el teatro de operaciones de tropas terrestres.

Estados Unidos se reserva el derecho de utilizar todas las fuerzas a su disposición, precisó el jefe del estado mayor norteamericano. «No sólo bombardeos, no sólo la fuerza aeronaval, también otros efectivos. Ya hemos hablado de fuerzas especiales, es uno de los elementos», declaró.

En el plano diplomático, Bush recibió ayer viernes el respaldo de China –miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y país fronterizo con Afganistán– en la lucha antiterrorista.

Los dos países estuvieron de acuerdo en la amplitud de la amenaza que representa el terrorismo internacional y China se «comprometió a cooperar en materia de información y a ayudar a prohibir la financiación de las organizaciones terroristas», afirmó Bush al término de su primera cumbre con el presidente chino, Jiang Zemín, en Shanghai (este de China).

Para ganarse la confianza de los musulmanes hostiles a Estados Unidos, el secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, concedió una entrevista a la televisión por satélite de Qatar Al Jazira. Afirmó que su país, actuando con ánimo de «autodefensa», no dirigía sus bombardeos contra los afganos ni contra el Islam, sino contra los territoristas y quienes les dan cobijo.

Por su parte, el Dalai Lama pidió ayer a Estados Unidos que dé muestras de «prudencia» en Afganistán.

Las manifestaciones contra los ataques norteamericanos congregaron a unas 25.000 personas en las grandes ciudades de Pakistán y a unas 10.000 personas en la capital indonesia, Yakarta.

El terrorismo, que en las últimas semanas adoptó la forma de ataques bacteriológicos, continuó propagándose por Estados Unidos y, por primera vez, saltó al extranjero, en Kenia, donde un hombre recibió una carta expedida en Estados Unidos, con la bacteria del ántrax.

Según el canal local de informaciones New York One, el viernes se detectó un cuarto caso de enfermedad del ántrax en Nueva York entre los empleados del diario New York Post, aunque el diario no confirmó esa información por el momento. En total, seis personas desarrollaron la enfermedad del ántrax en Estados Unidos desde principios de octubre, una de las cuales murió, y otras 32 fueron contaminadas pero no desarrollaron la enfermedad.

En Kenia, un hombre recibió una carta procedente de Estados Unidos que contenía un polvo portador de la bacteria del ántrax y, en Argentina, los medios de comunicación anunciaron que la bacteria del ántrax fue detectada «con un 98%» de probabilidades en una carta procedente de Estados Unidos y recibida en Buenos Aires. El embajador talibán en Pakistán negó el viernes cualquier vínculo entre la milicia islámica afgana y los casos del ántrax.

Las autoridades estadounidenses ofrecieron una recompensa de un millón de dólares a toda persona que facilite información que conduzca a la detención de los autores de las cartas con bacteria de ántrax, anunció el director del FBI, Robert Mueller.

13 días de bombardeos

La milicia islámica de los talibán reiteró este viernes que no entregará a Osama bin Laden, manteniendo un claro desafío a Estados Unidos tras 13 días de bombardeos, que provocaron la huida de miles de refugiados afganos hacia Pakistán.

Pese a intensos bombardeos y a la confirmada presencia de fuerzas especiales estadounidenses en Afganistán, el embajador de la milicia islamitas en Islamabad, Abdul Salam Zaif, reiteró que no había cambios «en el caso de Osama bin Laden», el principal sospechoso de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos. «Es una cuestión islámica y una cuestión de fe y no vamos a cambiar de fe para cualquiera», afirmó ante un centenar de periodistas en su residencia. Precisó que tanto el multimillonario de origen saudita como el líder de los talibán, el molá Mohammad Omar, habían sobrevivido «alh
amdulilá (gracias a Dios)» a los bombardeos iniciados el 7 de octubre.

El embajador aseguró que «más de 500 civiles» murieron en los bombardeos y dio como ejemplo su propia experiencia durante su estadía en Kandahar (sur), el feudo de los talibán, donde una bomba cayó a unos veinte metros de donde se encontraba, en la zona de un mercado.

«Hubo por lo menos una víctima», declaró el intérprete de Zaif. «Esto demuestra que los ataques llevados a cabo por los estadounidenses tienen lugar en zonas civiles y que civiles son alcanzados», explicó.

Tras una serie de bombardeos matutinos y dar la impresión de respetar una tregua por ser viernes, el día de plegaria para los musulmanes, los aviones estadounidenses bombardearon intensamente Kandahar por la noche, según informó el canal noticioso árabes Al Jazira.

En Washington, un responsable estadounidense confirmó la presencia de un pequeño número de integrantes de las fuerzas especiales en suelo afgano, como lo había adelantado el periódico Washington Post.

Según responsables citados por el diario, dichas tropas tienen que respaldar los esfuerzos de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) para convencer a los líderes de la etnia pashtun (la más importante de Afganistán) de darle la espalda a los talibán.

Un comandante de la oposición armada, Mohammad Atta, aseguró que un equipo de ocho estadounidenses ya se encontraba «en el terreno», con las tropas antitalibán, en el valle de Dara-i-Suf, en la provincia de Samangan (norte).

Este líder de la Alianza del Norte declaró, sin embargo, que temía que esta presencia estadounidense divida a las fuerzas de la oposición, ya que sus principales responsables no fueron consultados por Estados Unidos.

En el frente norte, precisamente, los talibán aseguraron haber recuperado un importante distrito cerca de Mazar-i-Sharif, una estratégica ciudad del norte del país, una noticia desmentida por el propio Atta.

«Hay violentos enfrentamientos en ese distrito y ni los talibán ni la oposición lo controlan totalmente», aseguró el líder de Alianza del Norte.

Mientras continuaban los bombardeos, unos 3.500 afganos cruzaron la frontera con Pakistán por el puesto fronterizo de Shamán, a proximidad de Quetta (oeste), informaron fuentes de la ONU.

«El pánico se apoderó del puesto fronterizo de Chamán, donde más de 3.500 refugiados cruzaron la frontera esta mañana», afirmó la portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) en Quetta, Fatumata Kaba.

La portavoz del Acnur indicó que la ONU solicitará a Pakistán el permiso para suministrar víveres y ayuda a estos refugiados.

Según cifras comunicadas por el Acnur en Ginebra, entre 50.000 y 60.000 personas huyeron de Afganistán hacia Pakistán desde el inicio de los bombardeos. *

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