Luego de las elecciones en Taiwan

Pekín obligado a la prudencia

Tras multiplicar en los últimos días las advertencias a los electores de Taiwan, Pekín reaccionó con moderación a la victoria de Chen, evitando cerrar la puerta al diálogo.

China se dispone a «escuchar lo que el nuevo dirigente de Taiwan diga, observar lo que haga y ver adónde va a conducir las relaciones entre ambos lados del estrecho de Taiwan», indicó el sábado el régimen comunista en un comunicado oficial.

«La reacción china es más positiva de lo que cabía esperar», declaró el sinólogo David Zweig, de la Universidad de ciencias y tecnologías de Hong Kong.

«China adoptó una actitud de espera y observación».

«Tras las advertencias beligerantes de los últimos días, las autoridades volvieron a un discurso sensato. Reaccionaron con moderación», consideró un diplomático occidental que solicitó el anonimato.

Los expertos subrayan que las reiteradas amenazas de intervenir militarmente contra Taiwan tuvieron un efecto contraproducente para Pekín.

«Las advertencias se revelaron ineficaces», concluía un analista político occidental, que vio en el resultado del escrutinio «un fracaso humillante» para la estrategia del presidente chino Jiang Zemin y el primer ministro Zhu Rongji, que dirigió un discurso amenazador a los electores tres días antes de su cita con las urnas.

«Ciertos electores de Chen lo eran potencialmente del Kuomintang (el partido en el poder en Taiwan) y cambiaron de opinión en el último momento para dar a entender a China que no se dejan impresionar», estimó Zweig.

Según él, «eso pudo costar la victoria a James Soong», el candidato más cercano a los puntos de vista de Pekín, que acabó a menos de tres puntos del vencedor.

Pekín considera a Taiwan como una provincia rebelde desde la huida de los nacionalistas de la isla en 1949, al finalizar la guerra civil que ganaron los comunistas.

Disturbios

Mientras tanto, el electo presidente de Taiwan pidió ayer a las fuerzas políticas rivales que cooperen, mientras centenares de manifestantes agredieron a miembros del derrotado Kuomintang.

«Tenemos responsabilidades muy grandes», dijo Chen, quien asumirá el 20 de mayo.

Unos 600 partidarios del Kuomintang rodearon el cuartel general del partido pidiendo la dimisión del presidente Lee Teng-hui, asimismo jefe de Estado saliente, considerado responsable de la dura derrota que puso fin ayer a 50 años de dominio nacionalista sobre la isla.

Los manifestantes lanzaron piedras contra automóviles de miembros del Kuomintang.

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