Washington busca bases en el Golfo y Asia
Estados Unidos debe resolver, antes de atacar en la guerra contra el terrorismo, el problema de las bases en Arabia Saudita y Asia Central.
La misión del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, decidida de urgencia y ya en curso, debe determinar justamente la disponibilidad de puntos de apoyo en torno al Golfo Pérsico y junto a los confines de Afganistán, lo más cerca posible de los presuntos santuarios de Osama bin Laden y su red Al Qaeda.
En Fort Dumm, en el estado de Nueva York, el ejército norteamericano mantiene en estado de alerta a un millar de hombres de la décima división de montaña: con orden de marcha hacia Asia Central, pueden partir «de un momento a otro», precisan las fuentes del Pentágono. Pero por ahora están acuartelados en su base.
Pese a las encendidas palabras dirigidas el martes a los talibán en el poder en Afganistán por el presidente norteamericano George W. Bush, y sobre todo por el premier británico Tony Blair («el tiempo se terminó») hoy la impresión es que Estados Unidos aún necesita tiempo antes de poder lanzar una acción a gran escala, si lo hace alguna vez. Las incursiones aéreas o misilísticas siempre son posibles, pero su eficacia en esta guerra es mínima: lo saben en el Pentágono, que –escribe el Washington Times– ya habría identificado como objetivo 23 campos de adiestramiento de los terroristas en Afganistán, y lo saben tanto amigos como enemigos.
Hoy, Bush no habla de guerra: de visita en Nueva York asume compromisos para el relanzamiento de la economía y bromea con los niños de la escuela primaria para tranquilizarlos y alentarlos.
Pero tal vez para mantener alta la tensión en la región del Golfo, fuerzas aéreas norteamericanas y británicas lanzan ataques, por tercera vez en menos de una semana, contra defensas antiaéreas iraquíes, provocando –según sostiene Irak– dos víctimas civiles.*
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