Crisis interna y acusaciones en la izquierda salvadoreña

La expulsión del ex comandante Facundo Guardado, líder de la corriente renovadora de la ex guerrilla izquierdista, y la reestructuración de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), en el poder, marcaron el inicio de una semana turbulenta en la política salvadoreña.

Un tribunal de honor de la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) acordó el lunes expulsar a Guardado por «haber violado flagrantemente el reglamento disciplinario, la carta de principios y los estatutos».

El FMLN, que tras el fin negociado de la guerra civil (1980-1992) se desarmó y se transformó en partido político el 14 de diciembre de 1992, es en la actualidad la principal fuerza política, con 31 diputados en el congreso unicameral de 84 escaños.

El partido izquierdista afrontó su primera división interna en 1994, cuando fueron expulsados los ex comandantes Joaquín Villalobos y Fermán Cienfuegos, por haber pactado con la derecha la elección de la nueva junta directiva del Congreso.

Guardado fue acusado, entre otras faltas, de apoyar la dolarización de la economía del país, de acompañar a la canciller salvadoreña María Eugenia Brizuela a España en un viaje oficial, y de haber boicoteado una convención de la agrupación el 27 de mayo.

«Con el fallo, lo que están haciendo los ortodoxos dentro del partido (representados por los ex comandantes Schafik Handal y Leonel González) es llevando el terrorismo a la militancia, para que no disienta, para que se someta y voy a luchar contra esa política», declaró Guardado a la AFP.

La expulsión de Guardado se da en momentos que el FMLN se prepara para elecciones primarias de sus autoridades, previstas para el 25 de noviembre, donde renovadores y ortodoxos medirán sus fuerzas.

Por su parte, Handal, considerado uno de los dirigentes históricos del FMLN, justificó la expulsión de Facundo Guardado al señalar que «está apoyando a la derecha y violando los estatutos del partido», que rigen la conducta de los militantes.

Las «pruebas más importantes» de que Guardado apoya a la derecha, dijo Handal, fueron su respaldo a la dolarización de la economía, que entró en vigor en enero pasado, y que desafió la decisión del partido de no acompañar al gobierno en ninguna misión oficial.

«Es obvio que el FMLN está en una dura crisis, está corroído por la división interna», declaró a la AFP el vicerrector de la Universidad Centroamericana (UCA), Rodolfo Cardenal.

Para Cardenal, sacerdote jesuita y agudo crítico de la realidad nacional, la expulsión de Guardado se produce «en el momento menos apropiado» y vaticinó que «las divisiones internas van a seguir, se van agudizar mientras no cambien de rumbo».

En tanto, la derecha salvadoreña emprendió el domingo una reestructuración, con el ascenso de prominentes empresarios, encabezados por el productor cervecero Roberto Murray, a la dirección de ARENA.

Al nuevo directorio de la agrupación, en el poder desde hace 12 años, también fueron electos el banquero Achie Baldocchi, el textilero Ricardo Sagrera y Carlos Ernesto Boza, del grupo Poma, dedicado a los bienes raíces, venta de vehículos y a la industria hotelera.

«Que la gran empresa haya decidido dirigir el partido tiene ventaja, en realidad ellos son los que han financiado el partido, que se ha fundado para defender sus intereses, por lo tanto es una ventaja porque dan la cara», aseguró Cardenal.

«Es más factible una negociación entre la gran empresa y el FMLN, que una negociación entre estos políticos (los desplazados de ARENA) y el FMLN», exclamó Cardenal.*

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