Intelectuales denuncian censura del disenso
Los intelectuales norteamericanos denunciaron una nueva «caza de brujas» contra quienes no se han alineado con la política de Washington después de los atentados de setiembre y hablen mal del presidente George W. Bush y de la nueva guerra que el país se dispone a librar contra el terrorismo.
Un periodista fue despedido en Texas después de haber expresado su perplejidad sobre el liderazgo del presidente y una profesora de física de una universidad de Nueva Inglaterra fue amenazada y calificada de traidora por haber protestado sobre el uso de la bandera en su ciudad el día antes del atentado terrorista contra el Pentágono y las Torre Gemelas.
«Norteamericanos, cuidado con lo que dicen y hacen. No es el momento para observaciones como éstas», advirtió días atrás el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Fleischer estigmatizó al cómico Bill Maher por haber definido como «cobardes» a los militares norteamericanos «que lanzan misiles contra los enemigos a miles de kilómetros de distancia» y «no cobardes» a los atacantes suicidas islámicos «que mueren en los aviones lanzados contra las torres».
El mismo portavoz de la Casa Blanca dio luego marcha atrás y dijo que «todos son libres de decir lo que quieran».
Pero entre los intelectuales norteamericanos están los que denunciaron censura ante el disenso.
«Dos días después del discurso de Bush a la nación, utilicé mi habitual columna en el Texas City para expresar dudas sobre el liderazgo del presidente. Hubo polémicas y yo perdí el puesto», escribió en Salon, la revista on line, Tom Gutting, el periodista despedido que advirtió a sus compatriotas que «ser norteamericano no debe traducirse sólo en una exhibición de patriotismo».
El excesivo uso de la bandera norteamericana en la pequeña ciudad de Amherst le generó problemas a Jennie Traschen, una profesora de física de la Universidad de Massachusetts.
Traschen fue colocada en la mira de una serie de «email» amenazantes y su dirección privada apareció en Internet como ocurrió con muchos norteamericanos de origen árabe semanas atrás.
Pero en su caso, dice hoy el Wall Street Journal, no se habla de raza o religión sino que se la presenta como un blanco de odio.
La profesora, a quien un visitante anónimo calificó de «marxista traidora», había protestado en el curso de una reunión en la comuna de su ciudad, contra el proyecto de un grupo de ex combatientes de hacer flamear 29 banderas durante meses y no sólo en las fiestas nacionales.
Su culpa fue haberlo dicho el 10 de setiembre, en vísperas de los atentados que cambiaron la historia norteamericana.*
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