El mensaje de paz de Juan Pablo II
Juan Pablo II llegará a Tierra Santa el próximo martes, el mismo día en que israelíes y palestinos retomarán en Estados Unidos las de paz que interrumpieron hace más de un mes.
El Papa ya ha declarado que su viaje lleva un mensaje de paz para el mundo, y que su visita es la de un peregrino que llega a Tierra Santa para rezar.
Pero las declaraciones del Pontífice no impidieron que en el mundo político israelí y palestino el viaje levantara esperanzas y preocupaciones respecto del impacto sobre el proceso de paz.
Israel ve en la visita papal –especialmente en la presencia de Juan Pablo II en Jerusalén– una forma de reconocimiento de su propia autoridad.
Sin embargo, los israelíes temen que la presencia del Papa –que será huésped del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, durante un día en los territorios ocupados antes de ser recibido por el mufti en la Explanada de las mezquitas de Jerusalén– anime a los palestinos en sus peticiones.
Entre los pedidos palestinos se destaca el control de algunas zonas de Jerusalén este, que Israel anexionó en un acto nunca reconocido por la comunidad internacional.
Israel define a Jerusalén como la capital de su Estado, «reunificada, indivisible y eterna», mientras que los palestinos también la consideran como su propia capital legítima.
El patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, advirtió esta semana sobre el riesgo de instrumentalizar la visita de Juan Pablo II que será, dijo, «una peregrinación espiritual», sin ninguna «interferencia en el proceso de paz».
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