El bimotor salió de Africa rumbo a España y decoló en una carretera

Muertos y heridos causó aterrizaje forzoso de avión

En un primer momento, las autoridades habían confirmado la muerte de los ciudadanos francés Hervé Troadec, de 41 años, y españoles Emilio Martínez Plaza (67 años) y Mohamed Mohamed Uassani (46 años), pero el fallecimiento a primera hora de la tarde a consecuencias de sus heridas del piloto del aparato, Mariano Hernández Ruano, elevó a cuatro el balance de víctimas mortales.

El avión, un bimotor CN-235, de Binter Mediterráneo, filial de Air Nostrum, bajo franquicia de Iberia, se vio obligado a realizar un aterrizaje forzoso en la carretera nacional 340, cerca del aeropuerto Pablo Picasso malagueño, poco después de las 10H00 (08H00 GMT), precisó Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA).

El comandante, jefe de los pilotos de la compañía Binter, envió una llamada de emergencia a la torre de control del aeródromo dos minutos antes de desplomarse el aparato advirtiendo de un fallo en un motor, según el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado.

El avión «voló durante cuatro o cinco minutos con el motor parado antes de caer», añadió por su parte Javier Oliva, uno de los supervivientes del siniestro, quien añadió que sintió que «algo iba mal» cuando vio que el aparato «subía y bajaba con brusquedad» debido a las fuertes turbulencias.

El avión aterrizó en un campo situado antes del recinto aeroportuario y quedó partido por la mitad con la parte delantera sobre la calzada de la antigua nacional 340, lo que obligó a los servicios de rescate a cortar el tráfico por esta vía, mientras procedían a sacar a los heridos del aparato, algunos de los cuales habían quedado atrapados entre sus restos.

De hecho, algunos supervivientes aseguraron que estuvieron bloqueados durante unos diez minutos en el interior del avión, intentando romper las ventanas para salir mientras en el aire flotaba un fuerte olor a combustible.

«La gente intentaba romper las ventanillas para poder salir», afirmó Oliva, quien anadió que «tuve que abrir la puerta a porrazos, porque estaba muy dura».

Los heridos fueron evacuados a distintos centros sanitarios de la capital de la Costa del Sol, mientras que 17 pasajeros lograron salir ilesos del siniestro.

Dos aviones de la versión militar del CN-235 se habían estrellado en mayo y junio pasado en Turquía, dejando un saldo total de 38 muertos. El constructor aeronáutico español CASA, miembro del grupo europeo EADS, había reconocido entonces que dichos accidentes se debieron a un fallo en los alerones de los aviones.

El presidente de la ciudad autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, afirmó que su gobierno ha exigido en reiteradas ocasiones la retirada de los CN-235 de Binter Mediterráneo, cuyas numerosas averías provocan retrasos a menudo.

La compañía ya tenía previsto sustituir próximamente estos aparatos por otros más modernos. *

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