EEUU amenaza con no participar en foros de las Naciones Unidas

Las amenazas de boicot del gobierno estadounidense a las grandes conferencias internacionales patrocinadas por las Naciones Unidas se están multiplicando en las últimas horas.

Tras el anuncio de ayer lunes del secretario de Estado Colin Powell de no participar de la Conferencia sobre Racismo que comenzará el viernes próximo en Durban (Sudáfrica), el gobierno de George W. Bush amenazó ayer con boicotear la cumbre sobre los derechos de los niños, programada en Nueva York a partir del 19 de setiembre.

La razón en ambos casos es la misma: la insatisfacción de la Casa Blanca por algunas frases de los bocetos de los documentos finales de ambas conferencias.

Ayer, sin embargo, el Departamento de Estado informó que Estados Unidos estará presente en la conferencia sobre niñez, con una delegación que no estará encabezada por Powell, y manifestando su reserva sobre varias frases del documento final.

Lo que desató las amenazas de boicot, y que irritó a muchos en la Casa Blanca, fueron una serie de referencias a los «servicios sanitarios sobre la reproducción», eufemismo para los consultores que ayudan a las mujeres embarazadas a abortar.

Además, Estados Unidos sostiene que el tono general de la conferencia está muy orientado hacia la protección de los derechos de los niños y es desfavorable a los padres o a la familia en general.

«Consideramos que es oportuna una actitud más equilibrada», subrayó un funcionario estadounidense.

Mientras tanto, continúa la polémica por la decisión de Bush de boicotear la Conferencia sobre Racismo.

La Casa Blanca quería evitar que la conferencia se transformase en un proceso contra Israel, acusado en el documento final de perseguir una política racista contra los palestinos.

También observaron un proceso hacia Estados Unidos, ya que algunos países africanos tienen la intención de reclamar resarcimientos por los esclavos capturados y transportados siglos atrás a América.

Tras intentar negociar de forma moderada una salida, Estados Unidos decidió el boicot, lo cual fue condenado por muchas minorías, especialmente los afro-americanos.

«La fuga no resuelve los problemas», dijo el reverendo Jesse Jackson.

«Presentarse a la conferencia de Durban con una delegación encabezada por un ministro del prestigio de Powell habría permitido a los Estados Unidos dejar un claro mensaje sobre el progreso racial alcanzado en nuestro país», agregó.*

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