El ejército mantiene una ofensiva por aire y tierra contra los rebeldes

El gobierno y las FARC discutirán cese del fuego

Las partes se reunirán en la localidad de Los Pozos, en la zona selvática desmilitarizada de 42.000 km2 del sur de Colombia, luego de más de un mes de sobresaltos en el proceso de pacificación a raíz del secuestro por los rebeldes de los cooperantes alemanes Thomas y Ulrich Kuenzel (hermanos) y Rainer Bruchman.

Thomas Kuenzel es el director de la Agencia de Cooperación Técnica Alemana (GTZ).

El gobierno exige la inmediata liberación de los cooperantes alemanes, capturados el 18 de julio último en el municipio de Silvia (650 km al suroeste de Bogotá, en el departamento de Cauca), pero ha señalado que esa situación no supone un prerrequisito para reanudar las conversaciones sobre el cese al fuego y las hostilidades y el desarrollo socioeconómico del país.

A su vez, la jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) señaló que la liberación de los tres ciudadanos alemanes debe ser negociada directamente con el gobierno germano, sin la intervención de Bogotá, y que ello no debe contaminar la mesa de negociaciones del cese al fuego y las hostilidades.

Asimismo, las partes vuelven a la mesa de negociaciones en momentos en que las fuerzas especiales del ejército llevan a cabo una vasta ofensiva contra las FARC en los cocaleros y selváticos departamentos de Guaviare, Guainía, Meta y Vichada (sureste). El gobierno y las FARC intercambiaron sus propuestas sobre el cese al fuego en julio de 2000, 18 meses después de iniciado el diálogo para tratar de poner fin al conflicto armado que azota al país desde hace cuatro décadas.

Las autoridades indican que el cese al fuego y las hostilidades debe incluir el término de los secuestros, las extorsiones y otros ataques de los rebeldes contra los civiles, mientras que la dirigencia guerrillera lo entiende como «el fin del drástico plan económico neoliberal que está arruinando a los colombianos».

Además, los rebeldes proponen concentrar sus tropas en «todos los lugares donde operen al momento de decretarse un cese al fuego», lo que fue rechazado por el alto mando militar, con el argumento de que ello supondría «despejar de tropas regulares a muchas regiones del país».

El gobierno del presidente Andrés Pastrana –cuyo mandato terminará el 7 de agosto de 2002– y el grupo marxista aceptaron dialogar por la paz mientras proseguían los combates entre el ejército y los rebeldes en todas las regiones del país, excepto en la zona de 42.000 km2, bajo control insurgente desde noviembre de 1998.

Los jefes militares colombianos y el gobierno de Estados Unidos afirman que las FARC han utilizado la región de despeje –cuya vigencia legal vencerá el próximo 9 de octubre– para reforzar su aparato de guerra y no para dialogar por la reconciliación.*

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