Un soldado británico murió en el primer día de la "Cosecha esencial"

El UCK empieza a entregar armas en ambiente tenso

Por la mañana, en grupo, hombres del Ejército de Liberación Nacional (UCK) de los albaneses de Macedonia fueron llegando –como estaba previsto– al primer centro de recogida abierto en Matejce, un pueblo del norte de Macedonia desfigurado tras los combates entre rebeldes y fuerzas gubernamentales.

Esa primera jornada a cargo de militares franceses y británicos permitió recolectar 400 armas, en su mayoría fusiles de asalto.

Pero el día empezó con un trasfondo de violencia, después de que un soldado británico muriera el domingo por la noche cerca de Skopje cuando unos desconocidos atacaron el vehículo que conducía, hecho que testimonia la hostilidad de una parte de la población macedonia contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El soldado, Ian Collins de 20 años, es el primer militar de la OTAN muerto desde la llegada de las primeras tropas a Macedonia el pasado 17 de agosto.

El incidente fue calificado de «acto de violencia terrible y sin sentido» por el alto representante de Política Exterior y Seguridad Común (PESC) de la Unión Europea (UE), Javier Solana.

Los responsables aliados aseguraron que ese ataque no pondrá en tela de juicio la misión de la Alianza Atlántica, reclamada por el jefe del Estado macedonio Boris Trajkovski para ayudar a llevar a cabo el desarme de la rebelión albanesa, que surgió a principios de año en el norte del país, limítrofe con la provincia serbia de mayoría albanesa de Kosovo.

«Actos de violencia aislados e irresponsables no lograrán poner en peligro el proceso de estabilización lanzado» en Macedonia, afirmó el secretario general de la OTAN, George Robertson.

Ignorando la indignación del gobierno, totalmente en desacuerdo sobre el número de armas que se han de recoger, la OTAN inició este lunes, como estaba previsto su misión, fruto del acuerdo firmado el pasado 13 de agosto entre los partidos políticos macedonios eslavos y albaneses con el fin de ampliar los derechos de la minoría albanesa de Macedonia.

Los rebeldes depositaron unas 400 armas en un almacén agrícola en medio de un campo acordonado por soldados aliados.

Entre el armamento había unos 300 kalachnikov, ametralladoras ligeras y pesadas, morteros, obuses, municiones y minas.

Todo transcurrió en calma. Los rebeldes habían asegurado que «responderían a las órdenes» de sus jefes para que se desarmaran y la operación había sido cuidadosamente preparada por equipos de enlace. Un pequeño grupo esperaba el lunes por la mañana, antes de que el centro fuera abierto.

«Esperamos haber recogido un tercio de las armas en tres días», subrayó el comandante Alex Dick, portavoz de la brigada multinacional de la OTAN en Macedonia, calificando la operación de «éxito».

El centro de Matejce debía cerrar sus puertas el lunes por la tarde, antes de que otro abra el martes.

La OTAN piensa recoger en un mes 3.300 armas, además de minas, granadas y municiones. La cifra fue acordada con el UCK, pero el gobierno macedonio la rechazó llegando a hablar de hasta 100.000 armas en manos de los rebeldes y afirmó que así sólo se conseguiría alentar a los rebeldes a «conservar sus armas y continuar la guerra».

El comandante Dick reconoció el lunes que el UCK no entregará todo su armamento. «Seguirá habiendo armas en el pueblo esta noche.

Todo lo que puedo decir es que habrá 400 menos», declaró. *

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