La moda "neo-aria" en los EEUU

Estados Unidos, verano del 2001: una nación de rubios.

En el caldero de la fusión de razas cayó una pepita de oro. Negros, asiáticos, hispanos, parecen alcanzados por el síndrome de Marilyn y, con la complicidad de un tubo de colorante, se han teñido los cabellos del color de la miel.

Bastan seis dólares (lo que cuesta un sobrecito de la tintura más económica) para entrar a formar parte de la tribu de los «neo-arios» en la cual milita por ejemplo el campeón de golf Tiger Woods, quien afirma que se tiñó los cabellos «en broma», y Mike Piazza, la estrella del equipo de beisbol de los Mets, quien sorprendió a sus seguidores presentándose en el campo de juego con una trenza color ámbar. También cayó en la trampa, aunque por una sola noche, Regis Philbin, quien conduce el popular juego de preguntas y respuestas «Millonario», mientras el actor Cuba Gooding Jr. se volvió rubio para recoger fondos destinados a beneficencia.

Serena Williams, la estrella negra del tenis, se tiñó según dijo para que no la conozcan cuando sale de compras.

La moda, por supuesto, ha sido alimentada por la industria de los colorantes, que mueve algo así como 1.400 millones de dólares anuales. En su publicidad aparecen jóvenes hombres platinados y celebridades negras aparecen con rizos de oro en su cabellera.

Beyonce Knowles, la cantante negra de Destiny’s Child, fue contratada por L’Oreal que creó una variedad de rubio especialmente para ella, mientas la super-modelo afro Roshumba es la «cara» de Clairol.

La tendencia es global. También las mujeres de origen asiático tanto en Estados Unidos como en sus propios países, quieren ser rubias.

Hace cinco años L’Oreal no lograba vender ni siquiera un sobrecito de colorante en Japón. Hoy en cambio el rubio representa el 25 por ciento de las ventas de colorante para cabellos en el país del Sol Levante.

Pero el «target» de la nueva moda son los hombres, y sobre todo los adolescentes: el 63 por ciento de los estudiantes secundarios y el 81 por ciento de aquellos del liceo, según un sondeo de la Teenage Research Unilimited, están convencidos que un chico con los cabellos teñidos es «in».

Hollywood lo confirma: Ben Affleck se volvió platinado para el filme en el cual está actuando y John Travolta lo hizo para «Swordfish».

«Volverse rubio crea la misma dependencia que la de un tatuaje: si te haces uno cada vez quieres más», afirma Rachel Hayes, responsable de la sección belleza de la revista Cosmopolitan.

Para Renée Fraser, psicóloga de la publicidad, la tendencia neo-aria es un hecho de sex appeal, pero con respecto al pasado la moda no tiene nada que ver con el querer aparecer como rubio natural. Actualmente, por el contrario, el rubio más «in» debe parecer lo más falso posible. La gurú del marketing Marian Salzman explica que «la idea es la de un mix entre muchacho del gueto y obsesión por el estilo de los barrios altos de Manhattan». *

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