El conflicto de Macedonia y el petróleo del Mar Caspio

Macedonia es con sus 25.700 kilómetros cuadrados y una población de algo más de dos millones de habitantes el estado más joven de Yugoslavia. Ha sido Josip Broz, Tito, que le concedió en 1945 la independencia, basado en la creación de una federación balcánica, entonces apoyada por Bulgaria.

En setiembre de 1991 votaron más del 70 por ciento de los macedonios por la independencia y una nueva constitución nacional que creaba a Macedonia como Estado. Esto fue por un lado el germen de confrontación con los albaneses y por el otro el rechazo de la Unión Europea, que en 1992 resolvió no reconocer a Macedonia mientras llevara este nombre.

Macedonia ha sido una base de operaciones en la reciente guerra de 78 días de la NATO contra Belgrado y sirvió también como refugio y retaguardia de los albaneses provenientes del Kosovo. Una vez finalizada la operación limpieza étnica en Kosovo, la atención internacional se trasladó a Macedonia, donde operan unidades del UCK –Ejército de Liberación Nacional– bien pertrechados y en buena parte preparados por especialistas norteamericanos. Albania mantenía sus fronteras abiertas para una retaguardia de apoyo.

Macedonia vivió y vive un desastre económico desde 1992 cuando Occidente y los EEUU impusieron en las Naciones Unidas un embargo de Yugoslavia con el cual Macedonia realizaba el 60 por ciento de su comercio. Grecia, vecina de Macedonia, le hizo una guerra político-económica brutal contribuyendo a que el 40 por ciento de la población carezca de ingreso alguno y la economía se hubiera prácticamente paralizado.

Creciente presión americana

A partir de junio de este año aumentó la presión de los EEUU contra el gobierno de Macedonia, apoyado por la Unión Europea y la OTAN, exigieron la firma de un acuerdo de paz entre el gobierno de Macedonia y los rebeldes albaneses y los terroristas que habían asaltado pueblos y asesinados cientos de personas. Combatientes del UCK actúan en Macedonia como en tierra conquistada, y presionan al gobierno para que acepte las condiciones de «paz» con los rebeldes y asesinos de su pueblo.

Expertos conocedores de la región, caso del economista canadiense Michael Chossudovsky, afirma en su trabajo «América y la guerra de Macedonia», que para Washington está en juego el control del futuro oleoducto del Mar Negro al Adriático, que pasará por Macedonia. Las fuerzas motrices de la política americana y británica en la región son, según el economista canadiense, las petroleras BP-Amoco, Chevron y Texaco. Estos petroleros invirtieron «en grande» en el Mar Caspio donde se calculan los yacimientos petroleros mayores del mundo. Para independizarse de Rusia trazarán el oleoducto a través de Macedonia hasta el Adriático. Visión estratégica, sin duda.

Los intereses estratégicos de los EEUU han encontrado en los rebeldes y terroristas del UCK la fuerza ideal para formar una Macedonia dócil y obediente a sus intereses. También están presentes la francesa FINA-ELF y la italiana ENI. El negocio es el negocio.

A Macedonia le adjudican el papel de perdedor. Los ganadores han de ser los grandes del petróleo. *

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