125.000 personas pidieron asilo en Londres

LONDRES, ANSA

 

El aumento de casi el 80 por ciento en el número de pedidos de asilo alarma a los británicos y abrió un nuevo frente de conflicto entre los conservadores y el gobierno laborista de Tony Blair, criticado por los enredos burocráticos en los que cae a la hora de cumplir con las leyes inmigratorias.

El año pasado 125.000 personas pidieron asilo en Gran Bretaña, 55.000 más respecto de 1998, de acuerdo a los últimos datos procesados por el Ministerio del Interior que encendieron la alarma sobre la creciente presión en los límites de la isla.

El aumento del 80 por ciento en el número de pedidos de asilo choca contra un sistema burocrático complejo, con mecanismos que consienten a quienes se le rechazó una primer pedido recorrer una serie de vericuetos judiciales que pueden también durar años.

Sobre este terreno crece, además de un nuevo frente de conflicto entre «tories» y laboristas, una polémica en el propio seno del Partido Conservador, en el cual se reportaron en estos días agrios cruces con sectores de la extrema derecha que tienen justamente en la lucha contra la inmigración uno de los puntos centrales.

El gobierno de Tony Blair es duramente criticado por su incapacidad de gestionar el proceso de manera más eficaz.

En efecto, frente a 71.000 expulsiones programadas en los últimos tres años se concretaron cerca de 9.800 mientras existe una cola de 51.000 pedidos que deben ser evaluados por el ministerio antes de ser confiados a la decisión de la Oficina de Inmigración que, a su vez, debe contactar a las personas para una entrevista.

Las autoridades laboristas tienen ahora un nuevo objetivo: expulsar a partir de marzo próximo a 24.000 personas a quienes les fue rechazado la estadía, además de las 6.000 personas a cargo de estas últimas.

Las cifras son muy altas si se piensa que en 1998 el objetivo era expulsar a unas 15.000 personas, de las cuales sólo 3.500 fueron efectivamente devueltas a sus países de origen.

El año pasado no fue mejor con 23.000 personas para expulsar y cerca de 6.000 que realmente salieron de la isla.

En contrapartida, el Consejo para los Refugiados recordó que muchas de las personas que el gobierno quería expulsar iniciaron el lento y complejo mecanismo de las solicitudes. Y pueden pasar años antes de que sean explotados todos las posibles caminos para evitar el procedimiento de expulsión.

Al mismo tiempo estas decenas de miles de personas son recibidas y alojadas en varias áreas del país para aliviar el peso que hasta el pasado abril gravaba sobre todo en las regiones del sur.

Esta política fue criticada también por haber motivado una serie de reacciones en cadena de tipo racial que terminaron con la muerte de un kurdo y con otros refugiados heridos en Glasgow y otras zonas del norte de Inglaterra.

Los diarios ingleses se interrogan qué se puede hacer para evitar este problema y focalizan su atención sobre la presunta morosidad de las autoridades francesas que no controlarían lo suficientemente el acceso a través del Túnel bajo la Mancha.*

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